Historia - Actualidad Dale Albo - Colo Colo

21 de octubre del 2008 - 16:06hrs

El repunte


Las vacilaciones debían terminar. Se recurrió, en 1979, a Pedro Morales. Y como para confirmar que este podría ser un año exitoso, se acertó en la elección del conductor del equipo: el brasileño Severino Vasconcelos, de quien se dijo sería el nuevo Elson Beiruth.

Las vacilaciones debían terminar. Se recurrió, en 1979, a Pedro Morales. Y como para confirmar que este podría ser un año exitoso, se acertó en la elección del conductor del equipo: el brasileño Severino Vasconcelos, de quien se dijo sería el nuevo Elson Beiruth. Desde ese momento, y por algunos años, no se dejaría de hablar de la dupla Caszely Vasconcelos (en la foto), bien secundados por el puntero derecho argentino (ex Boca), Héctor «Mané» Ponce.

Desde el inicio, el equipo se complementó bien. Además, los rivales teóricamente fuertes (Palestino y Unión) no mostraban su nivel acostumbrado. Pronto, Colo-Colo se encaramó al tope de las estadísticas y nadie pudo sacarlo de allí.

Los albos alcanzaron su docena de estrellas (55 puntos en 34 partidos, incluyendo uno de bonificación por el Tomeo de Apertura), con un 80,88% de rendimiento. Una campaña para reconciliarse con la tradición.

También se le podría llamar el ciclo de Pedro Garcia. En todo caso fue la antesala de proceso que ha puesto a Colo-Colo entre los más grandes de Améríca.

A Colo-Colo no le fue bien en la Copa Libertadores, así es que su esfuerzo se centró en acceder -otro intento- al bicampeonato. Plantel y dinero había, el problema llegará desde el extremo norte. Un equipo llamado Cobreloa, recién ascendido a Primera, mostró sus tempraneras intenciones por conquistar su primera corona.

Colo-Colo tuvo un andar vacilante: a veces, brillante; en otras, mediocre: se empecinó por alcanzar al cuadro de Cantatore. Y fue tanta su ceguera que no vieron cómo la «u» se entrevero en la lucha. Con polémico descenlace (los azules culparon al juez Enrique Marín de haberles robado el partido decisivo ante Lota-, en lo que sería la última gran campaña de la u. de chile), Cobreloa se tituló campeón y Colo-Colo fue tercero (43 puntos en 34 partidos, a diez de los loínos).

La intromisión de Cobreloa desconcertó a medio mundo. Por eso, todos se prepararon muy a conciencia para el 81. Colo-Colo, de la mano de Pedro García, no dejó nada al azar. El ex delantero de Unión Y del propio equipo albo, demostró grandes dotes organizativos y aciertos técnicos.

El campeonato, como se suponía, resultó parejo, hasta que Colo-Colo desniveló. Su regularidad pudo más que el esfuerzo loíno y en el último partido conquistó la corona número 13, con Cobreloa pegado a sus talones: dos puntos los separaron en el recuento final (48 y 46, respectivamente).

Aquí la historia se volvió un poco redundante. Tanto Cobreloa, como Colo-Colo (ahora, eso sí, se agregó Católica) monopolizaron desde el inicio las mayores atenciones. El campeonato prometía ser tan estrecho como el anterior.: Y la historia se repitió, sólo que cambiaron los protagonistas: fueron los mineros quienes se cobraron desquite de la afrenta pasada y ganaron su segunda estrella. A los albos (que habían partido con dos unidades de ventaja por carnpeonar en el Apertura), no les quedó otra que la resignación del segundo lugar.

El 83 cerró el ciclo victorioso de Pedro García, quien obtuvo su segunda estrella (la décimocuarta para el club). Como desde hace un tiempo, Colo-Colo y Cobreloa se fueron golpe a golpe, verso a verso y punto a punto. Un torneo dramático por lo parejo de las fuerzas. Recién en el último encuentro, los colocolinos respiraron aliviados: ganaron al Audax y el título... con un sólo punto de diferencia de los loínos: 63 unidades en 43 partidos, Con un 75% de rendimiento. 92 goles a favor (brillante en ofensiva) y 41 en contra.

Antes de llegar Salah, Colo-Colo vivió dos años -digamos- de transición: quinto, el 84 (mala campaña en la Libertadores, nuevamente), y tercero el 85.

En el año 1986, bajo dirección técnica de Arturo Salah, Colo-Colo ganó la definición del campeonato por 2:0 frente a Palestino ante 73.967 personas, conquistando su 16º estrella. En este periodo el club también ganó la Copa Chile en las temporadas 1981, 1982, 1985 y 1989. Por el contrario, la gran deuda de Colo-Colo estuvo en el campo internacional, donde pese a realizar buenas presentaciones, en las cuales llegó a ganar a São Paulo como visitante en 1987, solo consiguió superar la primera fase de la Copa Libertadores de América en 1988.

Continúa: Un estadio "Monumental"

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