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Predeterminado Caszely, el goleador que plantó cara a Pinochet

El siguiente articulo aparece publicado en el portal del periodico deportivo español Marca, si bien trata sobre un periodo complicado de nuestra historia del cual todos tenemos nuestras ideas bastante claras les pido de sobre manera que seamos minimamente inteligentes y podamos entender que este articulo trata de la vision que se tiene de uno de los maximos idolos de nuestra historia y de como el vivio ese periodo.

En lo personal creo que en el Pais actual campeon del mundo, plagado de figuras de talla mundial como Messi, Ronaldo, Casillas, Forlan entrenadores como Mourinho, Guardiola, Bielsa, Pellegrini y la liga mas exigente del mundo se acuerden de uno de los nuestros genera nada mas que orgullo y lo situa en el lugar de la historia que le corresponde.


Caszely, el goleador que plantó cara a Pinochet
Por Miguel Ángel lara






20 de septiembre de 1988. Chile se encuentra inmerso en la campaña del plebiscito para votar el día 5 de octubre si el dictador Augusto Pinochet debe seguir o no en el poder hasta 1997. El presentador televisivo Patricio Boñados, una de las voces más relevantes del ‘no’, lanza una pregunta al aire en su programa al recordar las detenciones y torturas durante la dictadura: “Mucha gente se pregunta, ¿a quién le ha pasado esto?”.

En la pantalla aparece una mujer que denuncia que fue secuestrada, vejada, humillada y torturada hasta el punto de no haber sido capaz nunca de contar todo lo que pasó a su familia. Su nombre, Olga Garrido. La cámara gira y al lado de la mujer aparece uno de los rostros más populares de Chile, el futbolista Carlos Caszely: “Por eso mi voto es no. Porque su alegría, que ya viene, es mi alegría. Porque sus sentimientos son mis sentimientos. Porque el día de mañana, podremos vivir en democracia, libre, sana, solidaria, que todos podamos compartir. Porque esta linda señora, es mi madre”.

Han pasado 24 años desde que Chile dijo ‘no’ a Pinochet (55,99% de votos en contra por un 44,01 a favor) cuando Caszely, ex jugador de Levante y Espanyol, habla con MARCA desde Santiago. “En mi despacho tengo la crónica de MARCA en la que titulaba “Dos orejas y rabo para el chileno”. Fue un partido en el que hice cuatro goles”. Fue el 16 de diciembre de 1973, Rayo 0-Levante 4 con cuatro tantos del ‘Chino’ en el estadio de Vallehermoso. Suyo fue el gol 1.000 del Levante en Segunda, pero esa temporada el equipo granota bajó a Tercera, donde Caszely, mundialista en 1974, jugó una temporada antes de fichar por el Espanyol al no lograr el ascenso en la 74-75 tras no poder ser campeón de grupo (lo fue el Terrassa) y perder el play-off con el Alavés. En Barcelona jugó un extraño Cataluña-Rusia (1976, Camp Nou) en el que compartió selección catalana con Cruyff y Neskeens y como ‘perico’ hizo 20 goles en 46 partidos en Primera.


“Con el paso del tiempo puedo decir que estoy orgulloso de haber ayudado a que mi país volviera a la democracia”


Su voz alegre se pone seria cuando recuerda aquellos años negros de la historia chilena. “Con el paso del tiempo puedo decir que estoy orgulloso de haber ayudado a que mi país volviera a la democracia”. Hijo de un empleado de ferrocarril y con sangre húngara en su pasado, Caszely estudió Educación Física en Santiago (después se licenciaría también en periodismo). A mitad de los años 60, las facultades sudamericanas son un hervidero político. Carlos es un rostro popular. Desde 1966 juega en Colo Colo, grande del fútbol chileno. No oculta su apoyo a Unidad Popular, la coalición de partidos de izquierda que encabeza Salvador Allende.

En las elecciones de 1973, Caszely alienta y sostiene al Partido Comunista de Gladys Marín y Volodia Teitelboim. La victoria fue para la Confederación Democrática, la oposición a Allende, que, sin embargo, no obtiene el suficiente margen como para sacar al presidente de La Moneda. El resultado electoral sí provoca un relevo al frente de las fuerzas armadas. Su comandante en jefe, Carlos Prats González, deja su puesto a Augusto Pinochet. El 30 de octubre de 1974, Prats, que había sido persona cercana a Allende, murió junto a su mujer en un atentado en Buenos Aires atribuido a los servicios secretos chilenos, ya bajo el mando del Pinochet.

Caszely es uno de los rostros más populares de su país y un asiduo en el Palacio presidencial. “Allende tenía sus defectos, como todo el mundo, pero era una buena persona y quería hacer de Chile un gran país”, recuerda. En 1973, Colo Colo es finalista de la Copa Libertadores, que la pierde en el desempate jugado en Montevideo (2-1), tras dos igualadas (0-0 y 1-1) ante Independiente. Caszely es el máximo goleador (9 goles) y estrella cuando antes de la ida, Salvador Allende se salta el plan de su visita a Buenos Aires para visitar a Colco-Colo en su hotel de Avellaneda. La portada el diario Clarín fue una foto del presidente abrazado al goleador del ‘Cazique’.

Tres meses después todo cambia. El 11 de septiembre, Pinochet lidera el golpe de Estado escenificado con el asalto a la Moneda. “Recuerdo un país triste, callado, silencioso, sin risas. Una nación que entraba en la oscuridad”, dice Caszley, que había emigrado a España para jugar en el Levante. “Sabía lo que se venía encima. Tenía miedo. No por mí, sí por mis amigos y por mi familia. Sabía que estaban en peligro por mis ideas” explica el goleador chileno.

Caszely pasó de héroe a personaje sospechoso. El delantero Elías Figueroa, cercano al gobierno militar, ocupa su lugar. Antes del Mundial de 1974 llega el episodio del secuestro de la madre de Caszely: “Aún hoy no sabemos por qué pasó aquello. La detuvieron y torturaron salvajemente sin que a día de hoy sepamos de que la acusaban”. Poco después, con su madre ya liberada, el delantero se encontró cara a cara con el dictador en la despedida de la selección antes de viajar al Mundial de Alemania de 1974. Fue en el edificio Diego Portales. “Fui el único jugador que no saludó al dictador. Tenía miedo, pero era lo que tenía que hacer. Me lo encontré varias veces en mi carrera, y sólo una le saludé”. La leyenda dijo que Caszely dejó a Pinochet con la mano extendida, pero él ex jugador lo niega y asegura que “sólo evité el saludo”. El dictador pasó por alto el desaire, pero a Caszely la prensa que antes le idolatraba le estaba esperando. Los militares también tomaron nota del ‘rojo’ de La Roja.






Y se cobraron su pieza en el Mundial de Alemania. En el primer partido, ante la República Federal de Alemania, Caszely es expulsado a los 67 minutos tras responder a las continuas patadas de Berti Vogts. Chile perdió 1-0. La prensa oficialista fue durísima. “Caszley, expulsado por no respetar los derechos humanos” bromea con la prensa el delegado gubernamental enviado con el equipo. Broma pesada, ya que en esos días el mundo miraba a Chile por los excesos de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional). Además, se le acusa de borrarse para el siguiente partido, ante la República Democrática Alemana, “por estar bajo las órdenes del comunismo y no querer jugar contra sus hermanos rojos”. Chile llegó a la Copa del Mundo después de un playoff en el que la URSS se negó a viajar a Santiago para jugar la vuelta tras el 0-0 en Moscú como protesta a la dictadura de Pinochet y a la muerte de Allende. Chile saltó al campo en un momento absurdo de la historia del fútbol para marcar a puerta vacía los goles que la FIFA registró como un 2-0. LA URSS pagó una multa de 1.000 dólares por no presentarse.

Tras el Mundial, el fútbol chileno pasa a manos del general Humberto Gordon, que prohíbe al seleccionador, Caupolicán Peña, llamar a Caszely. La situación es tan absurda que el jugador, que había fichado por el Espanyol, se estaba pagando sus billetes de avión para ir con su selección. Pocas horas antes de subirse a un avión en el Prat para viajar a Santiago de cara a la Copa América de 1979 recibe la llamada de su seleccionador para que no viaje porque no le permiten contar con él.

Chile nacionaliza al argentino Óscar Fabbiani, cercano al gobierno de Pinochet, pero su estrella es fugaz y tiene que recuperar a Caszely para el Mundial de España. La Roja de Sudamérica fracasó en el 82 y ‘El rey del metro cuadrado’, como se conocía a Caszely, comenzó su ocaso con la selección al fallar un penalti contra Austria en el Carlos Tartiere. En 1985, después de un periodo de llamadas, renuncias y situaciones absurdas (como una convocatoria en la que tras ser felicitado por su vuelta al equipo se le comunica que lo mejor es que se volviera a casa) juega ante Brasil su último partido con Chile. Se despide con un golazo.

Al colgar las botas, Caszley se convierte en un activo opositor a Pinochet, con el que se reencuentra en 1985 en una recepción en La Moneda. Esta vez sí le saluda. El ex jugador aparece con una llamativa corbata roja. La prensa chilena descubrió el diálogo.

- Pinochet: “¿Se va?
- Caszely: “Así es, ya está bien”.
- P: Usted siempre con su corbata roja. Nunca se separa de ella.
- C: Así es Presidente, la llevo al lado del corazón.
- P: Así le cortaría esa corbata roja (haciendo con los dedos el gesto de tener unas tijeras).

Lo cierto es que Pinochet siempre tuvo cierto respeto por el jugador-opositor. Además, a esas alturas sabía que una foto con Caszely iba a dar la vuelta al mundo y era buena para su maltrecha imagen. El ex jugador sabía que el dictador en privado hablaba bien de él, pero no posó para inmortalizar esa imagen. Sus ideas no habían cambiado.
Caszely se puso al frente del ‘no’ en el plebiscito de 1988. “Se lo debía a mi país y a mí madre. Teníamos que salir de la oscuridad. Para mí fue una tremenda alegría que Chile dijera ‘no’ al dictador. Era el ‘no’ a muchos años de horror. En la selección no se hablaba de eso, pero sabíamos que la gente desparecía, que había torturas y que las violaciones a los derechos humanos eran habituales en nuestro país”.

Con el regreso de la democracia a Chile en 1989, Caszely inició una carrera política sin demasiado éxito. “Siempre me quedará que luché contra el dictador. No me gustan las dictaduras y para mí es un orgullo haber ayudado a que hoy Chile sea un país más democrático, un poco más feliz y menos oscuro”, explica a MARCA desde Santiago ‘El rey del metro cuadrado’, ‘El Chino’, el hombre que retó a Pinochet.


http://www.marca.com/reportajes/2011...332881843.html

Última edición por comstock; 28/03/12 a las 10:59:15.
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