La revolución de Mirko
Con su castellano sin preposiciones y un concepto de fútbol moderno, el técnico que vino desde Yugoslavia, encumbró al club mas popular de Chile al sitio estelar de América. Cuando se fue de Chile con el título de campeón mundial juvenil, Mirko Jozic esbozó su deseo de volver. Ya a esas alturas existían conversaciones con los dirigentes de Colo-Colo, quienes deseaban tener al, yugoeslavo dentro de su staff técnico. No pasó mucho tiempo antes que Jozic retornara. A las 16:00 horas del día martes 16 de diciembre del 87, el estratega. llegó a Pudahuel. Sin grandes estridencias, se hizo cargo de las series menores del club, aunque muchos lo sindicaban como DT del primer equipo en el corto plazo. El propio Jozic desmintió estos rumores: «mi trabajo se centrará en los niños. No tengo otro propósito. Ideó un ambicioso proyecto de observación y evaluación de los infantiles. Incansable, vivía entre Pedreros y unas canchas de tierra en Lo Prado, donde miraba y miraba niños con futuro para Colo-Colo. No pasó un año y el técnico anunció su vuelta a Yugoslavia. Muchas teorías se formaron en torno a su decisión, Pero al final Primó su versión: «cumplí con mi labor. Dejé hecho un infonne acerca del trabajo realizado en estos meses. Llevo mucho tiempo separado de mi familia: y quiero verla. Esas son las razones. Pero en la mente de los directivos albos quedó grabada la imagen del técnico. E hicieron un esfuerzo para traerlo de nuevo. El dos de septiembre del 89, a las 11:45 procedente de Zagreb, volvió el yugoslavo, esta vez acompañado de su esposa e hija. ¿Su tarea?: tomar las riendas del primer equipo, tras la salida de Arturo Salah. . Proféticamente expresó: «Mis objetivos son simples: sacar a Colo-Colo campeón y llevarlo al título de la Copa Libertadores» «¿Por qué aceptó el desafío de volver Chile?», le preguntó un periodista ¿Y por qué no? El país me gusta, Colo-Colo es un gran club con una inmensa hinchada. Me agradó el desafío y aquí estoy, respondió en su complicado español. El 16 del mismo mes, Jozic era sometido a su primera prueba de fuego: debutante el puntero Universidad Católica... y su primera victoria: 1 -0 y, de paso, conquistó el liderato. Ya en ese partido se apreciaron algunas de las ideas del técnico, De partida, cambio de esquema: un líbero, dos stoppers, dos laterales a la altura de la media cancha, cuatro volantes en teoría dos de marca y dos creación- y par de delanteros que se muevan por todo el frente del ataque. Imprimió, también, un ritmo severo y marcación individual. La victorias comenzaron a sucederse y, aprovechando los continuos traspiés de Católica, los albos se apropiaron del título y el bicampeonato. A la hora del arqueo anual, Jozic señaló: «La intención fue estructurar un equipo polivalente, que cada hombre cumpliese al cien por cien sus funciones respectivas, pero que, a su vez, aumentaran su capacidad ofensiva. La salida tenía que ser más rápida y fluida. Encontré hombres que asimilaron rápido el sistema y así logramos campeonar... » Pero lo de Colo-Colo en la Copa superó los pronósticos más optimistas. Aún estaba fresco el recuerdo de la triste eliminación de los albos ante Vasco da Gama, en la versión anterior, cuando el equipo de Jozic dejó en. el camino a los ecuatorianos Liga Deportiva y Barcelona. Luego, pruebas más fuertes: Nacional de Montevideo y Boca Juniors. Por segunda vez, Colo-Colo llegó a la final y, ahora, tiene la Copa entre sus manos. Y en esto, el yugoslavo tiene una gran cuota de responsabilidad. En el ámbito local, Colo-Colo obtuvo por primera vez un tricampeonato, al ganar el campeonato nacional, igualando a Magallanes, que se había titulado campeón los años 1933, 1934 y 1935. Ese mismo año, perdió la Copa Intercontinental en Tokio por 3:0 ante el Estrella Roja de Belgrado. El año 1992, el club ganó la Recopa Sudamericana al derrotar por penales a Cruzeiro de Brasil y la Copa Interamericana 1992 al vencer al Puebla de México. El año 1993, Mirko Jozic consiguió su último título en Colo-Colo al quedarse con el campeonato nacional, en un año marcado por la llegada de importantes refuerzos, como por ejemplo el seleccionado boliviano Marco Etcheverry. Continúa: Los años de Gustavo Benítez
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