Un estadio "Monumental"
El primer proyecto para la construcción del estadio de Colo-Colo data del primero de septiembre de 1939, con anuncio en la prensa: propuesta para la adquisición de tres hectáreas de terreno con el propósito de levantar las estructuras del «fortín albo».
El primer proyecto para la construcción del estadio de Colo-Colo data del primero de septiembre de 1939, con anuncio en la prensa: propuesta para la adquisición de tres hectáreas de terreno con el propósito de levantar las estructuras del «fortín albo».
Sesenta años más tarde, recién se concretó ese sueño ancestral. ¿Por qué se tardó tanto...? Las razones son muchas y hay que buscarlas en la poca visión de los dirigentes de antaño. Colo-Colo, y así lo hemos visto, siempre dispuso de un capital renovable: su público. Históricamente ha sido el equipo que cuenta con mayores recaudaciones que el resto, aunque nunca mostró la solidez institucional de hoy. La preocupación prioritaria de sus anteriores directivas fue destinar mucho dinero en función del equipo, pero no en la infraestructura del club.
Antonio Labán, visionario, adquirió los terrenos de Pedreros, allá en la década de los 60, y el 74, a medio terminar, se quiso dar vida a esas moles de cemento, con una inauguración que nadie tomó muy en serio. Sin embargo, no hay mal que dure cien años, se afirma... y el 30 de septiembre de 1989,Colo-Colo con Peter Dragicevic como presidente, estrenó en sociedad el estadio «David Arellano» o Monumental, como lo conoce la afición.
El esfuerzo fue enorme. Y el dinero también. Un recinto para 60 mil espectadores, con una cancha de lujo y torres de iluminación poderosas, transforman al Monumental en uno de los mejores estadios del país. Los «tijerales» fueron en grande. En una caldera, Colo-Colo recibió a Peñarol de Montevideo. Fue un amistoso, es cierto, pero el triunfo albo quedará como un hito dentro de la historia del club: dos a uno, con goles de Barticciotto (un golazo) y Leonel Herrera Junior.
En las tribunas, viejas figuras colocolinas realzaron ese momento, de por sí trascendente: Luis Hérnán Alvarez, Elson Beiruth, Misael Escuti, Caupolicán Peña, Humberto Cruz y muchos otros gozaron en casa propia.
El sentir de este grupo de ilustres lo sintetizó Alvarez, al declarar: » Con esto, Colo-Colo se terminó de poner pantalones largos.' Antes era más equipo que institución y ahora ambas cosas están parejas: el club es tan grande como el mismo equipo».
En el Monumental, los albos -se han dado el gusto de alcanzar dos estrellas consecutivas, es decir, otro antiguo anhelo, el bicampeonato. primero, ante Cobresal (1989); luego, frente a OHiggins (1990). Y ahí, en ese mismo césped, disputa su segunda final de Copa Libertadores.
Continúa: La revolución de Mirko





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