Dalealbo

La Copa debió ser de Colo Colo


«Colo-Colo ganó, mierda ... » En medio de un estadio Maracaná Con mas de cincuenta milalmas ,pero silencioso como un mausoleo, la frase de un periodista chileno se escuchó nítida.

Conducido por el «Zorro» Alamos y con «Chamaco» y Con Caszely como ejecutantes máximos Colo-Colo estuvo a punto de tocar el cielo con las manos. Hacía siete años que Colo-Colo no saboreaba un titulo y, en el 70, nada hacía presagiar lo contrario. Pero aconteció lo que parecía, imposible: los albos fueron campeones. ¿Cómo se desarrolló esta historia?. Primero que nada, hay que consignar que la gestión de Gálvez respondía a un criterio ponderado: repactó las deudas con los jugadores, compró poco, pero bueno, y sólo demostró escaso manejo en el caso de «Chamaco» Valdés: el talentoso volante,, el jugador símbolo del equipo, decidía ir a préstamo a Unión Española. Para compensar, Colo-Colo le arrebató a Leonel Sánchez a la «u» (Huachipato hacía lo propio al dejar a Católica sin Foulloux), Juan Koscina a La Serena (de «yapa» los albos recibieron un delantero morenito: Sergio Ahumada), y Gerardo Castañeda, a Palestino. Pero gran equipo de la temporada era Union Española (Juan Olivares, «Carepato» Rodríguez, el propio «Chamaco», Eladio Zárate, Pedro García, y él «Pollo>Véliz, entre otros). Los rojos puntearon todo el campeonato y la liguilla final, pero... No nos adelantemos. Colo-Colo, a su vez, mostraba problemas de carácter interno: el técnico Enrique Hormazábal no poseía mucha ascendencia sobre los jugadores y éstos, en algunas ocasiones, simplemente, los desobedecían. Los tres primeros partidos del Metropolitano resultan nefastos: O-1 con Católica, 2-2 con Magallanes y 1-2 con Unión. Sucedió, como es habitual en estos casos, el cambio de técnico: otro Hormazábal (Pancho) asumió el cargo. Y los resultados mejoraron: 2-0 a Palestino, 3-0 a O'Higgins, 1 - 1 con la «u», 3-1 al Audax y 1 -0 a Unión. Sin, problemas, los albos accedieron al Nacional «B»,clasificatorio para la liguilla final, hasta ubicarse entre los ocho que disputarían el título. En la instancia decisiva del Torneo, Unión no pareció impresionarse por la seguidilla de victorias albas: 2-1 a la «u»; 5-2 a Católica; 3-2 a Concepción; 4-1 a Lota, y 2-1 a Everton. En la penúltima fecha, chocaron blancos y rojos. Ganó Unión por la cuenta minima (gol de Eladio Zárate) y todo parecía concluido. Sin embargo, en la jornada final, Colo-Colo superó a Green Cross y Unión -sorpresivamente- caía ante Everton. El partido final resultó más que dramático- 1-1 al cabo de los noventa minutos. Hubo que ir a un alargue. Los albos, físicamente disminuidos, con un Aldo Valentini acalambrado, y una dupla de central (Leonel Herrera y Rafael González) que lo rechazó todo, se alzó con el triunfo merced a su único agente ofensivo: Elson Beiruth. Siete años debió esperar Colo-Colo para saborear ese momento: setenta mil personas ovacionando la vuelta olímpica de los campeones (Manuel Araya, Aldo Valentini, Leonel Herrera, Rafael González, Gerardo Castañeda; Sergio Ramírez, Humberto Cruz; Carlos Caszely, Víctor Zelada, Elson Beiruth y, Leonel Sánchez). La década de 70 se abría a lo grande para Colo-Colo y alcanzara su punto culminé los tres años después, con el imborrable equipo del «Zorro» Alamos. El del 71 fue un campeonato extraño. No sólo porque el campeón fue un equipo de los llamados chicos - Unión San Felipe -, con muchos méritos por cierto, sino porque el público no se volcó en masa a los estadios, a un siendo Colo-Colo un animador El sistema de los torneos Metropolitano y Provincial parecía caduco y se volvió al de «todos contra todos». Los albos, con los pies bien puestos en la tierra, ordenaron sus finanzas: partieron algunos jugadores: Leonel Sánchez, Víctor Zelada, Juan Abel, Ganga, Miguel Hermosilla y José Maria Píriz, más otros más jóvenes, como Luis Araneeda, Pedro Pinto y Hugo Vidal) Sólo se reforzaron con Carlos Díaz, Sergio Messen, Pedro García y «Chamaco»Valdés, quien retornaba, pero no por mucho tiempo. La pugna Valdes- Gálvez estaba lejos de superarse. Si bien el volante alcanzó a jugar algunos partidos de Copa Libertadores (Colo-Colo no pasó la primera fase, al ser eliminado por los paraguayos Guaraní y Cerro Porteño), «Chamaco» optó, finalmente, por otro «destierro» voluntario: partió a Antofagasta. El caso de Pedro García tuvo otros ribetes: cumplía una gran campaña hasta que el paraguayo Enciso lo fracturó, cortando para siempre la carrera del excelente delantero. Gálvez, en tanto, ganaba otra elección y anunciaba como muchos de sus antecesores la repatriación de Jorge Toro. Esta vez, la operación tuvo éxito. Cincuenta mil personas fueron a observar al mediocampista en un amistoso ante Vélez (O-I). En la fecha once del oficial, Colo-Colo aparecía como puntero. En la cuarta de la segunda rueda, seis eran los equipos que se disputaban el liderato. Entre ellos, San Felipe. Cuatro semanas después, los aconcaguinos de Luis Santibañez el gran golpe: 2-0 sobre Colo-Colo en el Nacional. Allí pareció definirse todo. Los albos se mostraron irregulares en la etapa final del torneo excepto Messen, Beiruth y Ahumada- y terminaron en cuarta ubicación, exhibiendo a un lateral que emergía corno algo más que una promesa: Mario Galindo. El 72, Colo-Colo conjugó todos los factores para alzarse como el mejor equipo de la competencia. Aciertos directivos, un técnico criterioso y un contingente de jugadores que, pasadas las primeras fechas, gustaban, ganaban y goleaban... Pancho Hormazábal se retiró del club al término del 71. Los directivos escogieron al «Zorro» Alamos corno su sucesor. Este fue muy claro al momento de firmar- «necesito reforzar el equipo con, a lo menos, seis jugadores, incluyendo a«Chamaco»Valdés».Gálvez no replicó y le contrató; siete: Femando Osorio, Guillerino Páez, Manuel Rubilar ex Lota-, Leonardo Véliz -ex Unión-, los porteros Miguel Angel Onzari -ex Vélez y Mario Lara -ex Magallanes- y, por supuesto, «Chamaco». La atinada dirección del «Zorro» convirtió a Páez en un verdadero«lirnpia parabrisas» del mediocampo; a Valdés lo hizo un volante funcional y no estático; terminó con las rabietas del «Chino» Caszely entregándole la capitanía del equipo; creó fórmulas homogéneas en ataque; sincronizó casi a la perfección a los zagueros Herrera y González; le dió al equipo una mística a toda prueba ... en fin. La mano de Alarnos fue notoria. Frente a una escuadra así, bien poco podían hacer sus rivales: siete goles a Antofagasta, Everton y Green Cross, once a Rangers, 10 a Magallanes, 6 a San Felipe y Naval, contabilizando las dos ruedas. Sólo a Concepción, Unión y La Serena no pudo superar. Pero ninguno de ellos pese al esfuerzo de los «hispanos», que fueron segundos- amagó sus posibilidades. La noche negra, la vivió ante la «u» 0-3, con dos goles que se «comió» Onzari, lo cual no le restó méritos a su campaña individual. . Este Colo-Colo convirtió 90 goles y tuvo en Valdés su máximo artillero (22), seguido de Caszely y Messen (14) y Beiruth (12). Al final, se coronó campeón con 52 puntos, tres más que Unión y seis por sobre la «u»-.. A nivel internacional, cumplió cinco amistosos: Vasas de Hungría (1-2), San Lorenzo de Almagro) (2-2 y 1-1), Selección de Panamá (8-0) y Alianza(O-2,en Lima). El equipo base fue el siguiente: Onzari; Galindo, Herrera, gonzález, Rubilar; Valdés,Páez, Messen,Osorio, Caszely y Véliz. Habría que agregar a Beiruth, Ahumada, Valentini, Koscina, Silva, Aguilem, Castañeda, García y Lara. El mismo elenco que cumpliría una campaña notable el 73 en la Libertadores. «Colo-Colo ganó, mierda ... » En medio de un estadio Maracaná Con mas de cincuenta milalmas ,pero silencioso como un mausoleo, la frase de un periodista chileno se escuchó nítida. Sí, Colo-Colo había ganado a Botafogo a domicilio y el tablero marcador del estadio más grande del mundo proclamaba ese histórico 2-1 Porque era la primera vez que un equipo chileno lograba un triunfo en el gigantesco coliseo de Río, Meses antes, ese mismo equipo salvo la presencia de Nef y Alfonso Lara, quien no jugó en el Maracana- obtenía el título máximo del fútbol chileno. Meses después, se encontraba al borde de una hazaña sin precedentes en nuestro fútbol: ganar la Copa Libertadores. La victoria frente a Botafogo alimentó las esperanzas. Aunque ya Colo-Colo había dejado en el camino a Unión Española y a Nacional y Emelec de Ecuador, la humillación a que sometió a los brasileños se convirtió en la señal más concreta de lo que podía y debía venir: tocar la esquiva Copa, hasta ese momento, privativa de los equipos del Atlántico. ¿Qué virtud demostró Colo-Colo 73? Demasiadas. De partida, su estratega. La inteligencia de Alamos no sólo se remitía al fútbol, sino al plano de las relaciones humanas: sabía sublimar las virtudes de sus dirigidos. Además, supo elegir un contingente armónico y ubicarlo en las funciones más adecuadas. La evolución, por, ejemplo, que consiguió «Chamaco», fue la muestra más clara de la sabiduría del «Zorro». En el arco, el «Gringo» Nef respondió. Sobrio en su accionar, sin mayores pirotecnia, el portero se mostró a la altura del resto, lo mismo que toda su zaga. Desde Mario Galindo, un lateral con proyecciones y de uña habilidad exquisita en el trato de la pelota, pasando por la dupla Herrerra-González que llegaron a un grado de sincronización casi perfecto, y no a pesar de sus estilos diferentes de juego, sino, justamente, por ello, hasta llegar al «Coco» Rubilar, un marcador de punta que no lucía como el «Pavo» Galindo, pero que era severo en la marca y con sentido de anticipo. De mediocampo hacia arriba, lo mejor. Al fervor del «Loco» Páez, guapo en el mano a mano y en las pelotas divididas se agregaban la tranquilidad de «Chamaco» en la entrega y la rapidez mental y fortaleza física del «Keko» Messen. Beiruth adicionó esa virtud que traen los futbolistas brasileños casi desde la cuna: la técnica en el trato del balón. La dupla Caszely-Ahumada, perfecta en las paredes, aportaba habilidad, rapidez y goles. El «Pollo» Véliz y Fernando Osorio, capacidad de desborde y centros medidos. Es decir, un equipo homogéneo, pero sobre todo, virtuoso. Decíamos que esa Copa debió quedar en manos de Colo-Colo. Si bien, después de lo del Maracaná, sufrió una caída impensada en Asunción (1 -5) contra cerro Porteño, en Santiago el desquite fue igualmente despiadado- 4-0, además del agónico empate frente a los brasileños (3-3). Quedaba, sólo, Independiente. Y Colo-Colo volvió a su clase en Avellaneda: 1 - 1, en una paridad con gusto a triunfo, pues el gol del empate argentino, cuando los «Diablos Rojos» entraron en la desesperación, fue a todas luces viciado: Nef terminó dentro del arco, con pelota y todo, a raíz de un burdo empellón. Restaba la revancha y el nacional se repleto hasta las banderas. Donimo Colo-Colo (incluso discutible se le anulo un gol a Cazely) pero esa noche el 0-0 se llama Santoro. El portero transandino estuvo brillante y ahogo el grito de gol colocolino, apelando nada más (¡que simple parece decirlo!) a su clase. La definicion fue pactada en Montevideo. Desgastado por una friolera increible de partidos. Los albos cedieron su opcion en el alargue: 2-1 a favor de independiente, que retuvo asi la copa. Sin embargo, en las pupilas de aficionados. Quedo la sensacion que Colo-Colo debio ganarla: por futbol, por coraje, hasta, diriamos, por su limpieza de procedimientos. Pero en esto (vaya si lo sabemos), fuera que dentro de la cancha. Nunca la Libertadores de Chile... nunca hasta este no menos sorprendente equipo de Jozic. UN CICLO PARA OLVIDAR DESPUÉS DEL BRILLANTE COLO COLO 73 La campaña en la Copa erosionó las fuerzas albas. No olvidemos que el equipo era la base del seleccionado que sacó pasajes para el Mundial de Alemania. Por eso, y porque Unión Española estructuró una oncena de jerarquía, Colo-Colo debió consolarse con el subcampeonato. Los rojos conquistaron la corona mirando hacia atrás: con ocho puntos de ventaja. Al no estar Colo-Colo en su curva más alta de rendimiento (y sin Caszely, transferido al Levante), Unión no encontró grandes escollos. Pero el 73 -y eso lo. Sabían moros y cristianos- igual se vistió de blanco. Muchas deserciones -incluyendo la de Alamos por enfermedad- y un nutrido contingente de refuerzos, no del todo acertados, propiciaron la baja de Colo-Colo el 74. El año, en todo caso, no había comenzado bien: no consiguió un solo punto en la Copa Libertadores, la peor actuación de un equipo chileno en ese certamen. Cayó ante Unión y los cuadros argentinos de Huracán y Rosario Central. Ese fracaso pasó un poco inadvertido para los hinchas, concentrados en el Mundial de Alemania: Chile perdió por la cuenta mínima con el futuro campeón (RFA) y empató con Austria y la Alemania Democrática. Eliminado en primera fase. Nuestro torneo comenzó tardíamente y, aunque Colo-Colo (de la mano del técnico interino Orlando Aravena) se mostró imbatible en Santiago, resignó muchos puntos en sus salidas. La pelea por el título se centró en Huachipato y Palestino, amagados siempre por los albos y Unión. Un traspié en el Morro, faltando cuatro fechas para el fin, señaló la despedida de Colo-Colo. Al cabo, la corona se fue a la Usina y el subtítulo recayó en Unión, que en partido extra de la liguilla, derrotó al propio Colo-Colo. De todas formas, esa temporada entregó un momento de esperanza al hincha popular: los albos jugaron su primer partido en Pedreros.. Fue algo así como debut y despedida, pues el anhelado estadio colocolino se inauguraría (esta vez en serio) quince años después. ' Luego, el club cayó en la desorientación y la grandilocuencia. Sólo al final de la década se retomó el rumbo. Para los más agudos, esa rimbombante inauguración del estadio, pareció una medida del todo demagógica. Ya se «olían» algunos problemas de caja, aunque la directiva mantenía un tren de gastos excesivos. Por ejemplo, se habían pagado 45 mil dólares a Green Cross por Juan Carlos Orellana. Pero el 75, a Colo-Colo no le dio para ilusionarse, siquiera, con la Copa Libertadores. Terminó quinto, con 39 puntos. Marcó 56 goles y recibió 44. Unión resultó campeón, con un equipo quedaría mucho que hablar meses después: alcanzaría el subcampeonato en la Libertadores, al caer en un tercer partido (1-O en Santiago y 1-3 en Avellaneda) ante Independiente en el estadio Centenario: 0-2. Las tres temporadas venideras representaron uno de los períodos más negros en el libro de vida del club. La falta de orientación directiva y deportiva hizo crisis con la segunda intervención de la Asociación Central. En lo futbolístico, la rotativa técnica y el escaso aporte de los refuerzos, salvo honrosas excepciones, gatillaron en las siguientes campañas: cuarto entre 18 equipos, con 44 puntos (76); nuevamente cuarto entre 18 equipos 42unidades (77), y sexto entre 18, con 37 puntos (78). En este último torneo sufrieron el escozor de que Palestino diese la vuelta olímpica a costa suya. En efecto, en el último partido, los «tricolores»de Elias Figueroa, Manuel Rojas y Oscar Fabbiani, se impusieron por 3-1 asegurando el título. Estos resultados estuvieron en directa relación con los continuos cambios de entrenadores. Entre otros, pasaron por la banca el húngaro Ferenc Puskas, Alberto Fouilloux y Sergio Navarro. Demasiada improvisación, sin dudas.
21 de Octubre del 2008 - 16:17hrs
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21 Noviembre 2014

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post.slug Silva, Jiménez y Rivero: La nueva posible terna de Blanco y Negro
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21 Noviembre 2014

Los nombres que habría entregado Héctor Tapia se alejan y ante ese panorama, la dirigencia tendría preparadas nuevas opciones para ofrecerle a Tito.

5 comentariosDeja el tuyo!
anó[email protected] dijo hace 2 años, 7 meses +
LOTINOALBO dijo hace 3 años, 2 meses

PARA MI EL MEJOR EQUIPO DE LA HISTORIA DE NUESTRO GLORIOSO COLO COLO

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anó[email protected] dijo hace 3 años, 9 meses +
anó[email protected] dijo hace 4 años, 6 meses +
anó[email protected] dijo hace 1 año, 6 meses +
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