Nace el profesionalismo
Asfixiados por cargas tributarios que les imponía la Asociación Santiago y por la necesidad de instaurar un campeonato profesionalizado, los grandes clubes componentes de ese organismo (Audax Italiano, Bádminton, Colo Colo, Green Cross, Magallanes, Moming Star, Santiago National y Unión Española) deciden crear la Liga Profesional, el 27 de mayo de 1933. Su decisión sería avalada meses después por la Federación de Fútbol, pero en el intertanto, la Liga ya había comenzado a funcionar. El primer Campeonato de Apertura lo ganó Colo-Colo, pero en el oficial (que se inició el 22 de julio) todo fue para la poderosa oncena de Magallanes. Sin embargo, los albos -y pese a una extensa campaña internacional, con resultados no siempre positivos-, obligaron aun partidos de definición a su tradicional rival. Emparejados a doce puntos en la tabla general, la finalisirna se la adjudicó Magallanes por, 2- 1. Roberto Cortés; Emesto Chaparro, Clodoiniro Lorca, Roberto Díaz, Lizardo Pifia, Elías Zapata, Alberto Bravo, Abraham Vargas, Luis Carvallo, Guillermo Valdivia y José Mguel Olguín. Esta fue la formación colocolina en el primer campeonato profesional de nuestro fútbol. Al año siguiente, la carnpaña evidencia, una fuerte involución. Los albos, con un equipo muy desgastado y desorientación táctica, conformaron una oncena irregular. Quizás lo más destacable sería, en el balance, la aparición en el primer equipo de un hombre que marcaría una época: Enrique «Tigre» Sorrel, proveniente de Audax Italiano. Su presencia ayudó, de paso, a olvidar la partida del popular «Chincolito» Mayo que, doce meses atrás, había emigrado a Vélez Sarsfield, donde fue figura y goleador Y, a pesar que el campeonato lo volvió a ganar Magallanes, y Colo-Colo fue apenas tercero, tras Audax, el equipo demostró ser de mayor arrastre popular, recaudando 74 mil 276 pesos. - La ansiedad por alcanzar la primera estrella debió ser postergada, sin embargo. El 35, en un campeonato con dos divisiones, y en dos ruedas, Magallanes se alzó con su tercera corona y Colo-Colo quedó postergado al cuarto lugar. El consuelo, nuevamente, lo arrojaron las cifras. Los albos recaudaron 99 mil 170 pesos. Sobre el campeonato de 1936 podría decirse que fue el de transición para los albos. Terceros en la clasificación general, ese equipo serviría de base para alcanzar el título, en calidad de invicto, al año siguiente. Pero no nos adelantemos. Las llegadas de Tomás «Rata» Rojas y Arturo «Carecacho» Torres alentaron la esperanza de un primer título. Pero, la corona, recayó, esta vez, en los pies de los jugadores de Audax Italiano y, el subcampeonato, en los de Magallanes. El 37 todo cambia y Colo-Colo ¡por fin! - daría su primera vuelta olímpica. Esa brillante campaña está asociada al nombre de un presidente visionario que, no sólo se preocupó del primer equipo, sino también de las divisiones inferiores, aspecto que los albos habían tratado en forma casi irresponsable: don Emesto Blake. Con capacidad organizativa y preocupado, de los más mínimos detalles, Blake asumió su presidencia (el 14 de enero de ese año) con las siguientes palabras: "Creemos que el equipo de honor está en condiciones de responder al presfigio del club". ¡Y de que forma respondieron los jugadores! Su campañaa resultó brillante: 2-0 y 2-1 a Unión Española; 3-3 y 3-1 con Magallanes; 5-2 y 3-3 con Santiago Moming; 3-1 y 5-0 a Wanderers (primer año de los «caturros» en la serie profesional); 4-2 y 7-2 al Audax, y 7-2 y 3-3 con Bádminton. Consiguieron en total 21 puntos, cinco más que su escolta Magallanes. También los triunfos alcanzaron el plano internacional. Colo-Colo realizó una gira por Bolivia, enfrentando al Bolívar (4-3), a las selecciones de La Paz y Cochabamba (8-2 y 4-4, respectivamente) y al Sao Cristovao de Brasil (3-3). En Santiago, se midió con Rosario Central (de Argentina), con el que obtuvo dos empates: 3-3 y 1-1. Faltaba un último título: jugó y derrotó a Iquique, campeón Nacional Amateur, proclamándose Campeón de Chile. La formación titular de ese equipo brillante fue la siguiente: Pedro Femández; Nemesio Tamayo, Eduardo Camus; Juan Montero, Arturo Torres, Amadeo San Juan; Enrique Sorrel, Manuel Arancibia, Arturo Carmona, Carlos Arancibia y Tomás Rojas. A ellos habría que agregar los nombres de A. Zamora, H. García, C. Weich, R. Luco, F. Caballero, L. León y 0. Lira, también integrantes del plantel. El goleador fue el «Tigre» Sorrel (14), seguido por Arturo Carmona (11) y Carlos Arancibia (10). De esta forma, Colo-Colo obtuvo su primera estrella... la primera dentro de las tantas que registra su historial. La del 38 fue una temporada contradictoria. hitos importantes, como la reelección de Emesto Blake en la presidencia; la llegada del técnico húngaro Máximo Garay; la consagración, en la «cuarta especial», de dos jugadores que harían historia: Norton Contreras y Francisco Honnazábal; el honor que le cupo a Colo-Colo de inaugurar el estadio Nacional (frente a los brasileños del Sao Cristovao, el 4 de diciembre, ante sesenta mil personas y con un triunfo de 6-3). Pero en el campeonato oficial, los albos apenas alcanzaron la tercera posición. Postergado por el campeón Magallanes y el subcampeon Audax, Colo-Colo realizó una campaña llena de altibajos. Triunfos importantes, como ante la Universidad de Chile (6-0 y 6- l), ante Unión (7-2) o Bádminton (7-2), pero también derrotas trascendentes: 2-6 frente a Magallanes, 3-4 y 4-5 con Audax y 2-3 ante la propia Unión, en la primera rueda. Colo-Colo, además, sufrió el dolor de otra partida: víctima de un ataque cardíaco, murió "Vitoco" Morales, uno de los pilares en las campañas amateurs. «En una apacible tarde de mayo, como el gran David... », señaló el presidente honorario Róbinson Alvarez, el día del funeral. Todo parece olvidarse en el campeonato 39. Otra vez, Colo-Colo campeón. A pesar de algunas vicisitudes en el plano directivo (renuncias de Emesto Blake - quien fallecería ese mismo año- y Tomás Olivos, quedando a cargo del club Róbinson Alvarez) y la partida de otro grande: el bravo defensor Juan Montero (también en mayo), los albos se afirman en la cancha y cumplen una campaña de campeones: veinticuatro partidos jugados en el año, con 17 triunfos y 91 goles a favor. En agosto, se hizo cargo de la dirección técnica del equipo, un europeo llamado a revolucionar nuestro fútbol: el húngaro Francisco Platko. Su debut fue ante un combinado River Plate-Independiente, en el estadio Nacional, con una estrecha derrota de 3-4. Pero, a la larga, la mano de Platko se haría sentir con inteligencia y maestría. Los once campeones del 39 fueron: Valentín Erazo; Santiago Salfate, Eduardo Camus; Segundo Flores, José Pastene, Oscar Medina; Enrique Son-el, Juan Vergara, Alfonso Domínguez, Noilon Contreras y Tomás Rojas. Como alternativas estuvieron, Luco, Arcos, San Juan, Salazar, Sánchez, Manríquez, Fuenzalida y los dos Arancibia. Lo más destacado del equipo fue, sin dudas, la producción goleadoa de Alfonso Domínguez: marcó 32 goles en 24 partidos, un récord irnbatible. El «Tigre» Sorrel no quiso quedarse atrás: 22 tantos en 24 partidos. Deslumbró, corno siempre, Tomás «Rata» Rojas, y el recién ascendido al primer equipo, Norton Contreras. En medio de tanta euforia, pasó casi inadvertido un aviso en la prensa que decía: «Colo-Colo Fútbol Club necesita propuestas para la adquisición de tres hectáreas de terreno, destinados a la construcción de su estadio. Plazo: hasta el 6 de septiembre de 1930, a las 19:30 horas». El sueño del estadio propio ya comenzaba a incubarse dentro de los colocolinos. Nadie pensaba, en ese entonces, que el sueño recién vendría a materializarse cincuenta años más tarde.
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