Colo Colo uno a uno: La hazaña de Tito

Héctor Tapia decidió tomar al Cacique con un punto en tres partidos y tras dos partidos de local ya jugados en la Copa Libertadores. El panorama no era muy auspicioso para romper los 11 años de fracasos internacionales, pero lo consiguió descomprimiendo el ambiente, haciendo llegar su mensaje a los jugadores y jugándosela. Apostó y ganó. 

Agustín Orión: Jugador netamente copero. Dio la pausa cuando fue necesario, tuvo tapadas clave y manejó los tiempos de manera absoluta, transmitiendo tranquilidad al fondo y a todo el equipo.

Gonzalo Fierro: No desentonó en lo absoluto, siempre con la ayuda del voluntarioso Nicolás Maturana por su sector. Salvo una que le echó a correr Christian Mafla en los primeros minutos, pudo complementarse bien con el zurdo para taponear su sector.

Matías Zaldivia: Partidazo del Cabezón, en total contraste con lo que mostró ante Unión Española donde, definitivamente, sólo tuvo una mala tarde como a cualquiera le puede pasar. Bravo por arriba, por bajo, salida limpia, anticipo, cubrió de espalda el balón tras el único rebote que dio Orión al centro. Impecable.

Juan Manuel Insaurralde: Otro que demuestra por qué tuvo mil batallas con Boca, tal como Orión. Aplicado, fiero en la marca, bien parado, bien posicionado y sin perder nunca la calma para cerrar la defensa.

Óscar Opazo: Pasó poco y nada, pero, tal como todo el bloque defensivo, sacó las garras y los dientes para cerrar su carril, por donde subía Helibelton Palacios y el rapidísimo Reinaldo Lenis.

Carlos Carmona: Corrió mucho, cubrió bien el ancho de la cancha junto con Baeza y ofreció marca. Ha ido acercándose a su nivel tras semanas de varias dolencias físicas y rendimientos al debe con respecto a la calidad que ha exhibido en su carrera. Que siga en alza.

Claudio Baeza: Todoterreno, ayudando a la primera salida y a la marca, rápido para ir a posiciones defensivas cuando era necesario. Gran valor.

Nicolás Maturana: Voluntad pura. Corrió muchísimo, ayudó a Gonzao Fierro, intentó dar una salida clara cuando tuvo la opción. Sin duda Colo Colo ganó un refuerzo con él desde la llegada de Héctor Tapia.

Jorge Valdivia: Estaba disminuido físicamente y, lamentablemente, terminó saliendo. Lo sufrió como hincha en el banco pero, afortunadamente, Colo Colo logró el objetivo. A recuperarse bien ahora.

Jaime Valdés: Perdió una peligrosa con Lenis en los momentos más complejos del arranque del primer tiempo. Más allá de eso, fue uno más en el dispositivo de defensa bajando de manera constante para marcar. Metió el pelotazo para la jugada donde Paredes quedó solo con Monetti y donde el juez no advirtió ni el offside ni la mano del ídolo.

Esteban Paredes: Aguantó, la tuvo cuando pudo, peleó, sacó a los centrales mientras pudo hacerlo. Partido complejo para un delantero centro, pero siempre se puso a disposición del equipo.

(43’) César Pinares: Entró bien en la dinámica de correr y marcar que tenía todo el equipo, pero le faltó lo que le ha faltado desde que regresó a Colo Colo, que es esa cuota de tranquilidad para decidir bien en momentos clave.

(67’) Felipe Campos: El comodín absoluto. Ahora entró como volante por derecha en faceta ofensiva y ayudó a clausurar el flaco izquierdo del ataque de Atlético Nacional.

(86’) Gabriel Suazo: Ingresó para quemar algunos minutos y ayudar a tener un poco más el balón, además de dar marca. Cumplió en el poco tiempo que estuvo en cancha.

DT Héctor Tapia: Hizo una apuesta tremenda al asumir en Colo Colo. Recibió al equipo con un punto en tres partidos y dos de local ya disputado, por lo que la probabilidad de quedar afuera otra vez y llegar a 12 años sin pasar a octavos en la Libertadores era altísima. Pero hizo su trabajo de manera pausada, hizo llegar su mensaje al equipo, descomprimió, le dio confianza al plantel y trabajó bien los tres lances que tuvo en Copa. Consiguió lo que parecía una hazaña y, con ello, gana mucha espalda para el segundo semestre. Estaba en una posición delicada tras la fea y evitable caída ante Unión Española, más que nada por la forma y a lo que se exponía en caso de que Atlético Nacional sacara su poderío como hizo ante Bolívar y Delfín (le hizo cuatro a cada uno), pero diseñó un dispositivo defensivo que anduvo a la perfección y consiguió el objetivo. ¿El fútbol “bonito”? Para otro día, ahora importaba clasificar, era el objetivo, lo entendió así y lo consiguió con siete puntos de nueve posibles y dos de tres partidos fuera de Chile. El resto es música. ¿Hay que mejorar? Ciertamente, pero para eso habrá tiempo y una intertemporada que le vendrá de perillas.

Foto: Sebastián Órdenes / Colo Colo

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