Columna: Alto Precio

Columna alba respecto a la caída del Popular ante Palestino, en un partido marcado por errores que terminaron siendo determinantes.

Por Darío Sanhueza (@DarioPat), panelista de DaleAlbo Radio.

Luego de dos triunfos importantes en el inicio del torneo, con componentes emotivos bastante intensos –especialmente con la forma en que se obtuvo la victoria ante Audax Italiano en la fecha pasada–, el Cacique llegaba ya bastante “jugado” al partido con Palestino, con amistosos entre semanas e intentando tomar un mayor vuelo futbolístico.

Sin embargo, ya desde un principio quedó claro que el partido iba a ser bastante difícil, con un Cacique poco fresco, con poca chispa y con escasas luces de sus principales faroles creativos como el Pájaro y Valdivia –escasas luces para sus estándares, obviamente–. Si a eso se le suman las ausencias –de Paredes, del Torta Opazo y sobre todo la más dolorosa y sensible, la de Julio Barroso– y que Palestino tiene un DT que conoce bastante la forma de razonar del nuestro, el panorama no pintaba sencillo.

Y evidentemente no lo fue. Con un Nacional con escaso público –en gran medida gracias a los carísimos precios impuestos por Palestino, el título de la columna no es casualidad, las entradas tenían su tarifa en pesos, dólares, euros y riñones–, fueron los árabes quienes tuvieron las chances más claras en el primer tiempo, y si no llegó la apertura de la cuenta en este lapso únicamente se debió a la impericia de los tetracolores. Colo Colo elaboraba muy poco y el único que se dio maña para causar peligro fue Orellana, quien pese a estar poco fino frente al arco, con su potencia y velocidad fue el principal factor de preocupación para el local durante el primer lapso.

Se estila decir que, en el fútbol, los errores terminan pagando altos precios, y sin dudas hay dos jugadas claves en este encuentro que cumplen claramente con este aforismo y que finalmente terminan determinando el resultado. El primero fue el gol marrado por el Cacique al final del primer tiempo, donde aparecieron Carmona, Orellana y Villanueva para definir un muy buen centro de Campos –en lo poco que mostró el 28 como volante por derecha–. El mejor ubicado era Villanueva, pero su juventud impidió que mostrara la personalidad que se requiere para decir “voy” a jugadores con más experiencia, y finalmente fue Orellana el que impactó incómodamente. Si era gol, era un 1-0 que martillaba la cabeza de un Palestino que había mostrado más que nosotros. Fútbol ficción.

En el segundo lapso Colo Colo hizo siete cambios. Nada menos. Es cierto que sólo ingresó Paredes por Villanueva, pero además Baeza –que sufrió mucho con la experiencia de Gutiérrez– pasó al medio, Campos de central izquierdo, Insaurralde de líbero, Véjar a la derecha, Orellana a la izquierda, el Pájaro adelante y la ya mencionada sustitución de Esteban por Carlitos. Y esto tiene dos derivadas: la buena es que el equipo tiene jugadores dúctiles, porque el funcionamiento mejoró –no tanto, pero mejoró respecto al primer tiempo–, pero la mala es que no encontró demasiadas respuestas a rendimientos individuales bajo sus propios estándares, pese a que desperdició una chance clarísima con una contra de Paredes y Orellana que se fue por muy poco.

La apertura de la cuenta por parte de Gutiérrez –muy vivo en aprovechar la refriega entre César Cortés e Insaurralde que provocó que este último quedara enganchado– dolió, pero con Paredes y Rivero en cancha existía confianza en que lo íbamos a empatar. Y así fue, con un gran pelotazo de Zaldivia muy inteligentemente picado por el uruguayo, y aprovechando la mala salida de Pérez, el ídolo y capitán marcaría el empate en su gol N° 170 con esta camiseta.

Pero hablábamos de errores que pagaron altos precios y el segundo realmente fue un palo en la cabeza. Ya habíamos tentado al destino con un error de Insaurralde que no fue gol de milagro, pero un partido con un trámite que indicaba que lo más justo probablemente era un empate, se termina rompiendo con el error de cálculo de Orión tras un pelotazo de cincuenta metros. Ya la semana pasada Sergio Santos había aprovechado una salida dubitativa del arquero argentino, aunque con el matiz de la duda generada por la línea del área, pero la de ahora derechamente obedeció a un error de cálculo. Así como Orión nos ha dado puntos –cómo olvidar la tapada de campeonato en el primer tiempo contra Huachipato en el partido en que fuimos campeones–, no tiene nada de malo reconocer que ahora se equivocó feo y ello nos costó al menos un punto. Con la experiencia que tiene Orión, no cabe duda que él lo tiene muy claro, y sólo queda esperar que este tipo de cosas acontezcan lo menos posible en el futuro.

Es una derrota dolorosa en una etapa primaria del campeonato, la primera caída en varios meses, y eso ya provocó que algunos salieran de una fría caverna a tomar los primeros rayitos del sol de la crítica, y que algunos más afiebrados, irreflexivos y oportunistas salieran a tildar arrogantemente esta caída de “vergonzosa”, “inaceptable” o exigir la salida de Orión para que juegue Brayan Cortés –no está de más repasar los mandamientos de David Arellano de vez en cuando–. Sin embargo, y pese a asumir que es un resultado tan malo como inesperado –por supuesto que lo es–, y que el equipo necesita verse mejor de cara a la Copa –y necesita encontrar respuestas pronto a una ausencia como la de Barroso, que parece que será prolongada–, no se ven razones de peso, al menos por ahora, para caer en una fosa cubierta con pesimismo. Hay un mejor plantel que en años anteriores, hay armas con las cuales pelear, y esperemos que los errores de cara a la Copa sean los menos posibles, o que, al menos, si se cometen, el precio que se pague por ellos no sea tan algo como contra Palestino.

Foto: Agencia UNO.

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