Guede reapareció: dijo que se “callará la boca” en algunos temas y adelantó que si arranca mal el segundo semestre su situación puede ser “insostenible”

El DT de Colo Colo, además, dijo que si bien cometió yerros “por impulsivo”, también hizo cosas buenas y a ellas se debe aferrar para levantar a Colo Colo. 

Volvió Pablo Guede. Tras una semana de vacaciones en Las Vegas, el DT de Colo Colo se reunió el viernes pasado con la recién constituida comisión fútbol de Blanco y Negro y ya proyecta el futuro, no sin antes hacer una dura autocrítica por lo que ha pasado.

“Todavía dura la pena por el campeonato que se nos fue... Es una cuestión de que no puedes dormir. Una de las cosas que más me reprocho es no haber sido capaz de sacarle rendimiento a algún futbolista para reemplazar a Martín Rodríguez. No es que no teníamos: yo no fui capaz de darle esa confianza a Canchita Gonzales o a Véjar”, reflexionó el argentino en diálogo con El Mercurio.

Asimismo, se preguntó “¿y si no hubiésemos tenido tantos lesionados? Es todo muy relativo. Si no se lesionan de gravedad Justo Villar, Matías Zaldivia, Fernando Meza, Esteban Pavez y Octavio Rivero, cinco titulares, hablaríamos de otra cosa. Jugamos partidos con muchos cambios sin la necesidad futbolística de tener que hacerlos. Pasaron un montón de pequeños detalles que son los que hacen un equipo campeón. Un detallito acá, otro acá. El tema de las lesiones fue muy importante. Sí, Marcos Bolados se nos rompió. ¿Pero el resto? Lesiones no controladas. Meza tuvo un esguince de rodilla.... Con lo de Zaldivia no se puede hacer nada, con lo de Villar tampoco y con lo de Rivero, que tuvo una enfermedad, menos. Obtener el título hubiera maquillado o tapado un montón de errores que se cometieron. Es que todo suena a excusa. Y una vez que pierdes no puedes poner excusas. No me gusta. Perdí, ya está. El máximo responsable como cabeza de grupo soy yo”.

Revuelo causaron sus dichos sobre los “sapos”, algo que lo hizo aprender, según sus palabras. “No fue en caliente. En ese momento lo sentí de esa manera. Mira... No quiero generar polémicas, porque uno se da cuenta de que Colo Colo es tan grande que cualquier cosa que diga genera un escándalo. Y no quiero más escándalos, porque no soy así. Me arrepiento de haberlo dicho. El dicho es 'La esposa del César tiene que serlo y parecerlo'. Tendré que callar la boca por el cargo que ocupo, por la dimensión y repercusión que tiene. ¿Si pierdo mi esencia? En lo futbolístico nunca. Pero de ser como soy, sí. Uno tiene que aprender de esas cosas y tiene que madurar como entrenador. Y esos errores que cometí, por impulsivo, no hay que volver a cometerlos. De mi boca nunca salió nada. Fue un sentimiento que tuve y lo dije. Pero ahora me doy cuenta de que muchas veces los sentimientos hay que guardárselos”, destacó.

Pero el mea culpa lo hace incluso pensar en su fallida extensión de vínculo hasta 2020. “No me imagino más allá del 19. Jamás lo pienso. Es perder el tiempo. No me sirve pensar en uno o dos años, es imposible pensar eso en el fútbol. Le dije no a una renovación de tres años en Colo Colo, yo no la quise firmar, dije que no la iba a firmar. Porque no. Si hubiera firmado el contrato, Colo Colo estaría enganchado conmigo tres años más, por ahí sin querer estarlo. Me queda un año más de contrato, hasta junio de 2018. Estamos volando lejos, a un año... No sabemos si voy a pasar de la cuarta fecha en el Transición. Si pierdo con Católica en la Supercopa y los tres primeros partidos del Transición, ¿vos crees que mi situación sería sostenible? Nunca me quedé en ningún lado que no me quieran. Lo tengo claro. Pero también tengo claro lo que hablé con el club. Me fui de San Lorenzo por convicciones. Y si no puedo sacarle rendimiento a los jugadores como yo creo, no tendría ningún problema en irme. Dije que mi contrato en Colo Colo lo voy a cumplir. Lo tengo que cumplir y lo voy a cumplir. Vos me preguntás si me iría, si los resultados... Lo hacemos al revés: si gano la Supercopa a Católica y salgo campeón invicto me ofrecerán siete años de contrato y seré el mejor del mundo... Esto es fútbol”, lanzó.

Del trato recibido por la gente, comentó que “Colo Colo es mucho más grande de lo que uno se imagina. Es tremendo, tremendo. Hay que asimilar un montón de situaciones por el cargo que uno ocupa, y muchas veces uno no es consciente. El tema de las palabras, lo que uno dice... Uno aprende a querer a Colo Colo por su gente. La única vez que se fueron enojados y puteando de verdad fue cuando terminó el partido con Antofagasta. Normal. ¿Y qué querés, que no te puteen? Después, vinieron 150 personas a ver el entrenamiento y no paraban de alentar. No hubo un hincha que me haya parado y me haya dicho 'vete, hijo de puta, andáte'”.

¿Será el técnico más presionado en el segundo semestre? “La presión viene conmigo. Desde que empecé a ser entrenador nunca nada me fue fácil. Empecé en el Centro Deportivo El Palo. Peleábamos el descenso y terminamos sextos. Al año siguiente teníamos la presión de pelear el descenso con el presupuesto más bajo de la categoría: salimos campeones y ascendimos. En Nueva Chicago, con contrato de jefe técnico de las inferiores, fui interino dos partidos. Los perdí. Me dieron dos más, y los gané. Luego había que salir campeón... Salimos campeones y ascendimos. En Palestino y San Lorenzo, lo mismo. Vengo a Colo Colo, igual. La presión va conmigo, está desde que empecé a ser entrenador. Está en uno asimilarla de mejor o peor manera. De haber sido campeón, igual sentiría la necesidad de ganar la Copa Chile y el Transición”, recalcó.

Además, meditó sobre su manejo y lo que debe cambiar. “Muchas veces no puedes hacer lo que quieres, sino lo que debes. Y eso es malo. Ser entrenador no es armar el equipo. Para mí es ser un gerente de recursos humanos. Tenés a tu cargo tu cuerpo técnico, jugadores, cuerpo médico, directivos, utileros, cancheros... Estás a cargo de 50 personas, cada uno con sus días buenos, sus días malos, y con sus intereses personales. Y después está el fútbol... Pero lo mío es al revés: primero está el fútbol, la cancha. Le doy mucha bola a eso y muy poca bola a ese manejo, y es una de las cosas que estoy aprendiendo para no volver a cometer los errores que cometí... Pero no salir campeón tapó un montón de cosas que sí hicimos bien. Solo es cosa de mirar un año atrás y ver cómo estaba el equipo. ¿Por qué me traen? Si hubiera estado todo bien, no me hubiesen traído”, sentenció.

Finalmente, comentó que “si digo 'estoy contento', me van a decir '¡cómo está contento si no salió campeón!'. Son muchas cosas. Mira las inferiores: en la Sub 19 jugamos con chicos de 16 y 17 años para que los pibes estén más pulidos cuando lleguen al primer equipo. Somos uno de los equipos que más minutos hizo jugar a los juveniles. Contra la U, perdiendo 2 a 1, puse a Morales y a Provoste... Le dimos orden al club. ¿Qué escándalo hubo? ¿Qué declaración explosiva hubo? Mejoramos un montón de detalles: vestuario, gimnasio. Después lo futbolístico: jugamos bien, con matices... ¿Nos alcanzó? No nos alcanzó. Tendremos que jugar muy bien”.

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