Opinión: Diferencias

Columna alba respecto al valiosísimo triunfo obtenido en Viña del Mar, y que deja al Cacique con buenas opciones de obtener el campeonato.

Por Darío Sanhueza D.L.C. 
@DarioPat 
Panelista DaleAlbo Radio 

Es demasiada la tentación de hacer un paralelo entre el 2-3 obtenido en Viña hace algunos meses, con lo acontecido en la Ciudad Jardín en este Noviembre, porque son demasiados los elementos similares: partido jugado un domingo a las 12.00 horas, en la fecha 13, con escasos asistentes del Popular a causa de medidas que lo único que hacen es disuadir a la gente para hacer una de las cosas más lindas del mundo como lo es ir al estadio, con un primer tiempo apretado y que termina 1-1, con el 1-2 de Colo Colo tras un remate de distancia donde Lobos estuvo débil, el empate de Becerra de cabeza, y el 2-3 del Cacique con un gol al minuto ’90 por parte de un jugador extranjero y que estuvo buena parte del torneo sin ser considerado, dejándonos punteros exclusivos a dos fechas del final y con un rival “abordable” en el Monumental en la siguiente fecha.

Pero hay diferencias, y lo más importante es que, finalmente, tiene que haberlas, fundamentalmente en el fin de la historia.

La primera gran diferencia radica en los momentos en que llegaron a este partido uno y otro Colo Colo. El equipo que jugó en Mayo en ese lluvioso Sausalito se iba cayendo poco a poco, había sostenido el liderato con un fantástico colchón de puntos en las primeras fechas, y finalmente la victoria que se obtuvo en esa ocasión tuvo tintes épicos pero más bien ligados a lo milagroso. Tan es así que el autor del gol finalmente terminó siendo Canchita Gonzales, cuyo único hito de trascendencia con esta camiseta finalmente ha sido ese, antes y después.

En cambio, el equipo de ahora viene en alza. Es cierto que la derrota en Temuco fue muy dura, tanto en lo numérico como en sus consecuencias aledañas (expulsados, suspensiones, mucho ruido interno), pero el nivel de autoridad con el que se sobrepuso el equipo ante Unión nos dejó convencidos de que este equipo venía mucho mejor que el que llegó a Viña en Mayo a jugar con un Everton que, por contrapartida, también es mucho más equipo que el de esos meses, con jugadores muy desequilibrantes de mitad hacia arriba, especialmente Rubio y esa verdadera ardilla zurda que es Cuevas.

Ya al minuto el Cacique avisó con una enorme pelota de Valdivia a Rivero y que achicó muy bien Lobos, pero un error de Baeza perdiendo la pelota en la salida finalmente terminó desembocando en el gol de Rubio. Una pena que un nuevo tapadón de Orión (como el del segundo penal en Temuco) pase colado porque finalmente el resultado manda.

Pero el equipo no estaba jugando mal y esa es otra gran diferencia con el partido de Mayo. Colo Colo no se desesperó y mantuvo una convicción que se traspasó a quienes estábamos viendo el partido. Más allá de que el primer tiempo del Pájaro no fue muy preciso, lo que estaba haciendo el equipo, y especialmente Rivero y Valdivia, daba esperanzas para lograr revertir el marcador. Y llegó el empate con una jugada muy aguerrida, que a algunos nos recordó el empate de Figueroa en la final de la Copa Chile del 2015 ante la U, o el gol de Meza en Rancagua. Enorme pivoteo de Zaldivia, excelente pared de primera de Rivero y fantástica definición de Julio Barroso que nos metió de vuelta en el partido, y que nos pudo haber mandado en ventaja al descanso si Lobos no le sacaba un lindo zurdazo al Torta.

Si bien en el segundo tiempo el Cacique quizás bajó un poquito la intensidad, siempre se mantuvo la sensación de que el partido se podía ganar. Y el factor esencial llegó con el alza de Valdés, que tuvo espasmos de ese desequilibrio tan clásico suyo y uno de ellos terminó con un lindo y viboreante remate que encontró una errática reacción de Lobos, a tal punto que costó un poco gritar el gol considerando que el arquero evertoniano terminó levantando la mano como reclamando algo. Hay alguna similitud con el gol que nos hizo Elano en la Libertadores del 2011 en el Monumental, pero si bien es cierto que la reacción de Lobos fue mal, también hay mérito del Pájaro en dejar a un buen jugador como Carreño (que tiene 16 años menos) convertido en un auténtico palitroque y sacar un bonito remate.

Había que resistir la marejada viñamarina y el equipo estaba sacando la tarea con cierta suficiencia, sin grandes sufrimientos. Pero llegó el empate, con un foul bastante violento de Zaldivia a Rubio y con Becerra ganándole por arriba al propio Cabezón, tirándonos un balde de hielo arriba de la cabeza. De todas maneras, mérito del ariete ruletero que la puso en un ángulo, aquí reconocemos los golazos aunque sean ajenos y contra nosotros. Este lo fue.

Pero Everton tuvo dos grandes problemas en este partido. El primero fue darle tanto espacio a Valdivia pese a contar con batalladores interesantes en esa zona como el mencionado Carreño y el mexicano Ochoa. Y el segundo fue “cuentearse” demasiado luego del empate. Porque las más claras las tuvo Colo Colo con un remate de Ave bien sacado por Lobos, y finalmente el 2-3, que sale porque Colo Colo armó una contra fabulosa por el costado de Camilo Rodríguez, que quedó desacomodado en defensa luego de mandar un centro por atrás del arco de Orión.

Nico Orellana no había entrado muy bien, había estado algo impreciso, pero se mandó una corrida formidable, hizo toda la banda izquierda armando una pared con el Pájaro, que la devolvió con cierta fortuna. Lindo centro pasado de Nico, y la definición de Rivero es de todos los tiempos, llena de carácter y bolas charrúas para dejar parado a Lobos y mandarlo a buscar la pelota al fondo del arco. Si nos enojamos tanto con Rivero durante un tiempo es precisamente porque sabemos que es capaz de darnos esto, un partido fenomenal, inteligente, valiente y con la personalidad que se necesita para que el gigantesco peso de esta camiseta no inmovilice a quien la viste. Lo de Octavio casi cuenta como un refuerzo para este semestre, el hecho de que haya salido de “The Upside Down” y haya vuelto de esta forma –especialmente con lo mostrado ante Unión y Everton – es un revulsivo que el semestre pasado no teníamos a estas alturas.

Hablábamos al comienzo de esta columna que lo más importante era centrarnos en las diferencias respecto a lo que pasó en Mayo. Porque esto tiene, debe y necesita terminar distinto. Porque este campeonato no se nos puede escapar. Más allá de ciertas facetas de irregularidad, parece indiscutible que nadie ha hecho más mérito que este Colo Colo para ser campeón, se repuso de una sangría de siete puntos de diferencia con Unión, cuando la enfrentó le tiró las credenciales arriba de la mesa, le ganó a los rivales clásicos y a todos los de arriba.

Sin embargo, hay que equilibrar el hecho de mantener la convicción y la fe, con respetar a los rivales que vienen. Curicó tiene un técnico inteligente y ordenado como Marcoleta, con jugadores aguerridos y rápidos, y que sólo registra una derrota por más de un gol en el torneo (y el 2-0 fue a los ’91, ante Audax), lo que habla de una escuadra que, más allá de no tener figuras rutilantes, mantiene una estructura que los hace ser duros de roer, particularmente tomando en cuenta que precisamente ese tipo de estructuras complica bastante a este Cacique.

A seguir batallando, que esto tiene que terminar distinto. Vamos.

  • PROXIMA FECHA

    VS

    DOMINGO 29 DE JULIO / 17:30 HORAS

    ESTADIO MONUMENTAL

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