[Opinión] Lo que verdaderamente importa

Columna alba acerca del gran triunfo sobre la Universidad Católica, tras una semana muy convulsionada fuera de la cancha.  

Por Darío Sanhueza D.L.C. 
@DarioPat 
Panelista DaleAlbo Radio 

La semana anterior fue abiertamente extraña. Es cierto que el partido con la Católica no genera la misma expectación que enfrentar a la Universidad de Chile, pero es un encuentro que generalmente tiene bastante morbo. Para algunos el partido con la UC no es un clásico, para otros –me incluyo– sí lo es, especialmente tomando en cuenta que no es ningún misterio que al Cacique no le es sencillo vencer a los cruzados, y el historial de los últimos años registra cierta paridad que definitivamente no encuentra el Clásico ante los azules. No es gratuito que sea un partido que amerite un “Arengazo”.

Pero fue extraña la semana porque el morbo estuvo fuera de lo futbolístico. La bullada –e infladísima por algunos medios– polémica por la inscripción en la planilla de Agustín “Cucho” Salvatierra, ayudante de Pablo Guede, como preparador de arqueros, y que ello podría repercutir en una insólita resta de puntos a Colo Colo, derivó la atención a los siempre áridos textos legales y reglamentarios, más que a enfocarse a lo verdaderamente importante, que está en la cancha. Es de esperar que sea cosa de días en que se ratifique que, como mucho, la situación acontecida no es más que una mera desprolijidad –quizás sancionable con una multa y no más que eso– y que de ninguna manera se busca atentar contra el espíritu del reglamento del campeonato, siendo evidente que no existe ninguna intención de defraudar al sistema y menos de atribuirle a Salvatierra la experticia específica de un preparador de arqueros.

Por ello, la preocupación que sentíamos respecto a cómo iba a estar la cabeza de Pablo Guede para este cotejo era mayor, más aun tomando que buena parte del partido ante Temuco no se ganó porque la reacción de la cabina técnica no fue la óptima, ni para intentar asegurar el resultado parcial que se obtenía en la Araucanía ni para cerrar el partido defensivamente, ambas alternativas legítimas. Más aun, la conferencia de prensa de los jueves duró casi setenta minutos, todo un hito, quedando de manifiesto que los temas reglamentarios y de defensa de su gestión eran prioritarios al menos en dicho momento.

Más aun, la preocupación se exacerbó al ver que no contaríamos con Fernando Meza, Esteban Pavez y Pedro Morales para este encuentro. Especialmente en el caso de los dos primeros el tema era crítico porque necesariamente involucraba mover piezas en un lugar tan sensible como la última línea. El tema se hizo aun más preocupante en la previa cuando se supo que jugaría Fierro como stopper derecho y Felipe Campos como stopper izquierdo, considerando que el Joven Pistolero sufrió mucho por ahí ante Botafogo y que Campos, si bien hizo buen partido en Temuco, jugó por izquierda contra Antofagasta y se comió un par de reprimendas de Guede que resuenan hasta el día de hoy en los tímpanos del hincha.

Pero en la cancha las cosas funcionaron, y de qué manera. Y eso es mérito de Guede. Gran, gran mérito, pues los once que ingresaron a la cancha jugaron, al menos, de forma más que regular, incluyendo algunos rendimientos realmente altos, como el de Claudio Baeza volviendo a su posición natural, del propio Felipe Campos, de un Jaime Valdés que la descose jugando contra la UC y especialmente de un Luis Pedro Figueroa que quizás haya hecho su mejor partido en Colo Colo, y eso no es poco decir.

Buena parte de la tarea se hizo al principio con esa oda al desmarque que es el gol de Paredes, una verdadera cátedra de cómo volver loco a su marcador. Varias veces le pegamos –justificadamente– al CDF por distintas razones, pero hay que agradecerles que nos hayan dado una repetición completa de una maniobra de desmarque de Lanaro que puede servir de ejemplo para cualquier muchacho que quiera aprender jugar al fútbol. Vivo, inteligente, pillo, mañoso, elija el adjetivo que quiera para calificar a Esteban en esa maniobra –bien ayudado por Gabi Suazo–, porque si el Supertanker estaba solo no es por un descuido rival, sino porque lo sacó a pasear con toda su experiencia. Brillante cabezazo para un tempranero 1-0.

A partir de ahí el dominio de Colo Colo fue incontrarrestable, especialmente en los primeros 25 o 30 minutos, donde el partido siempre estuvo mucho más cerca del 2-0 que del empate, ante un rival desconcertado, con un DT absolutamente destemplado y con jugadores emocionalmente muy apagados –a excepción quizás de Toselli, Parot y Silva–. La detención del juego para rehidratación no nos vino bien, pero tampoco el triunfo parcial se vio en riesgo.

Los quince primeros minutos del segundo lapso fueron una masacre futbolística y lo único lamentable fue que el Cacique sólo marcara un gol, tras un brillante pase profundo del Pájaro a Figueroa, muy buen centro y gran definición de Vilches, marcando su primer gol en un partido de esta envergadura, y que consolida el alza que ha ido tenido el 18, acercándose de a poco a ese letal delantero que supo ser en Huachipato. Pero pudieron y quizás debieron ser más, con un rival moralmente muy tocado y con un Colo Colo muy intenso y ganoso. Si les salían esos golazos a Paredes –de taco– o a Vilches –le sacaron un zurdazo apenas– era para cerrar el estadio.

En algún momento algo tenía que reaccionar la UC y lo hizo a través del uruguayo Silva, que fue el único agente ofensivo preocupante mientras otros muchachos de la franja fueron abducidos por las pifias, el pavor escénico y la falta de convicción. De hecho, la única vez que la UC estuvo cerca de algo fue en ese cabezazo en que el oriental le gana a Barroso y a Campos, pero encontró a un portentoso Justo Villar para una de sus mejores tapadas en el Popular. Ya llegará el momento donde hagamos una recopilación más pormenorizada de éstas (a Benegas en un clásico, el penal a Pato Rubio, la chilena de Rodrigo Mora, un par a Atlas en Santiago). Apena la lesión de Justo, de hecho muchos temimos porque incluso esto podía ser casi el fin de su carrera, pero alivia que finalmente al parecer no es tan grave como pintaba.

Palabras aparte para Felipe Campos. No jugaba hace varios meses, volvió ante Temuco y jugando como central, haciéndolo bastante bien. Y ahora como central a perfil cambiado lo hizo aun mejor. Excelente noticia por varios lados: por él como jugador, porque es casi como que fuese un refuerzo por las alternativas que proporciona, y también porque permite tener a Claudio Baeza jugando al medio, donde realmente brindó una actuación de colección, fagocitando a cada rival que intentó jugar por ese sector. Y por favor, avísenle a don Juan Antonio Pizzi que Baeza es chileno.

Así como la semana pasada se criticó bastante a Guede por no haber podido ganar en Temuco, y por situaciones fuera de la cancha –varias de ellas con un nivel de exageración al borde de lo insólito–, este partido hay que dárselo. Hizo varias apuestas (Fierro, Campos, en menor medida Suazo y Vilches) que no sólo le respondieron sino que fueron determinantes, y masacró futbolística y anímicamente al bicampeón del fútbol chileno. Y lo mejor es que la superioridad fue tan evidente, que nos permitió a los futboleros centrarnos, aunque sea por un rato, en lo que verdaderamente importa.

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