[Opinión] Mentalidad miserable

Columna alba acerca de la lamentable eliminación de Colo Colo en Copa Chile, luego de perder estrepitosamente la llave con Iberia de Los Ángeles.

Por Darío Sanhueza D.L.C. 
@DarioPat 
Panelista DaleAlbo Radio 

La semana pasada hablábamos de que los clásicos son partidos diferentes, que tienen ciertos componentes que adicionan una motivación extra a los jugadores, constituyéndose casi en un partido aparte. Y en ese sentido, la semana pasada celebrábamos que el Cacique nuevamente se impusiera a la Universidad de Chile, en una demostración de carácter y buen fútbol que provocó que el conjunto azul, nuevamente, se retirara de Pedrero con su espíritu horadado y con un trauma que va creciendo con el paso de los años.

Pero esa tendencia, ese cliché, que puede ser aceptable en cuanto a la motivación extra que toman los equipos al enfrentar este tipo de encuentros, halla una versión tóxica y nociva en este Colo Colo, al constatar que al parecer, al equipo sólo le importan los clásicos. ¿Pero de qué estamos hablando? ¿Es aceptable? ¿Es normal en Colo Colo pensar que el semestre ya se aseguró ganándole a la U y a la UC y el resto de los partidos son trámites desagradables con los cuales hay que cumplir, como pagar impuestos o ir al banco?

Francamente, lo que mostró Colo Colo en la llave contra Iberia es derechamente inaceptable. Comenzando por un partido de ida, donde se reservaron a muchos jugadores y el equipo se farreó una ventaja de 2-0 conseguida más por errores rivales que por virtudes propias (un penal evitable a Villanueva y un error en la salida que provocó el gol de Maturana), y donde Pablo Guede, presuroso, apuntó –sin decirlo expresamente– a que había jugadores que no habían aprovechado su oportunidad.

Pero como ha sido la tendencia de este semestre, las cosas siempre pueden empeorar. No pues, ahora sí Colo Colo se toma en serio esta llave, luego de mandar a los reservas a Concepción, ahora vuelven los titulares, ahora sí que sí.

Cuesta hacer un análisis de un partido tan mal jugado por parte de Colo Colo, mostrando una mentalidad miserable, trasuntando al espectador una sensación de hastío más que de ganas de revertir una llave. Ya a los pocos minutos estábamos perdiendo con un gol lisa y llanamente clonado del que nos anotó Huentelaf hace un par de semanas contra la U. de Concepción: ahora fue Braulio Baeza el que apareció tremendamente solo para marcar el 0-1 que ponía todo más cuesta arriba.

Algunos, vanamente, esperamos que el equipo reaccionara con furia –bien entendida–, con orgullo y con categoría como se hizo en el segundo tiempo contra La Serena. Claro, ahí estaba Paredes, a quien estos muchachos de rojo que perpetraron el partido contra Iberia le privaron de poder seguir anotando en la Copa Chile. ¿Pasó algo así? Nada de nada. Hasta principios de este semestre desconocíamos que Octavio Rivero tuviera un hermano gemelo, Orlando Rivero, futbolista sin carácter, hasta débil en aguantar pelotas y que casi pasó más tiempo en el suelo que intentando jugar, pero Octavio se fue a mitad de año y nos dejó a su hermano Orlando. Brayan Véjar, que venía volviendo de una lesión y tenía mucho por demostrar, exhibió cualquier cosa menos orden y ganas.

Así, con rendimientos individuales francamente lamentables –Barroso casi siempre a destiempo, Baeza desconocido, Zaldivia a destiempo, Figueroa intrascendente, el Pájaro muy apagado–, el único que salvaba la posibilidad de revertir las cosas era Orión, que sacó un cabezazo abajo que pudo perfectamente ser el 0-2, ante un equipo como Iberia que, con todas sus precariedades, mostró muchísimo más orden, ganas y convicción táctica que un Colo Colo hastiado y carente de amor propio.

Tampoco fue una buena exhibición de los muchachos de la cantera que vieron acción en esta llave, aunque son los menos culpables. Villanueva tuvo buenos minutos en Concepción pero en el Monumental sólo se vio cuando tuvo algunos pasajes como puntero derecho en el primer lapso, dentro de las mil posiciones donde lo movió Guede, que pretende ser un alquimista pero con suerte le alcanza para separar el huevo de la yema para preparar mayonesa. Cavero no hizo mal partido en Concepción, pero su boba expulsión le resta crédito. ¿Era Benjamín Berríos el nombre indicado para intentar revertir una llave que se puso brava? Definitivamente no, es criterioso para entregar la pelota, pero su tendencia a jugar hacia atrás o hacia el lado no era lo que se necesitaba, más allá de un remate en el segundo tiempo que pasó cerca.

La esperanza de revertir la llave se fue diluyendo con el paso de los minutos. Apenas una ocasión clara en los pies de Orellana –que por lo menos algo de ganas le puso– y el referido remate de Berríos, versus varias llegadas de Iberia, que convirtieron a Orión en figura, pero nada pudo hacer el argentino frente a un nuevo remate de Baeza, solo y con una marca pasiva y atornillada al piso, que aprovechó el buen pivoteo de Diego Ruiz para un 0-2 merecido, y un justo castigo para un equipo que se echó derechamente en los huevos luego del Clásico.

Para peor, Pablo Guede relativiza la importancia de la Copa Chile en sus impresentables declaraciones, cuando el haberla ganado el 2016 constituye su único crédito tangible hasta la fecha. Dan ganas de poner el meme de Jean Claude Van Damme bailando: “no te importa la Copa Chile… aaah, pero cuando la ganas…”. Haber quedado eliminado a estas alturas con un equipo de la B, por un marcador de 5-2 global, perdiendo en el Monumental y más encima con nuestro arquero siendo figura, es un fracaso estrepitoso y cualquier intento técnico de relativizarlo debiese ser motivo de medidas drásticas. Pero en Colo Colo no pasa, porque esta mentalidad miserable nos lleva a conformarnos con ganar un clásico que se gana todos los años y con tener un equipo que juega cuando quiere –sólo saca las garras cuando tiene la soga al cuello o cuando juega contra rivales que no se encierra–. Francamente lamentable.

¿Y ahora qué? A tratar de remontar en el campeonato, estamos a cinco puntos de un líder sólido y sin goles en contra, viene una parada siempre complicada como es ir a Iquique –donde se perdió el semestre pasado, sin ir más lejos, y jugando bastante mal–, y con un cuerpo técnico tan acostumbrado a tener la soga al cuello que ya tiene la soga convertida en corbata, pero que –al menos públicamente– demuestra que le da lo mismo, atendiendo a sus declaraciones post partido. Mientras tanto, los que mordemos la bronca somos nosotros, que no sólo tenemos que comernos una humillación, una actitud desesperante, sino que además crean que somos giles. Quizás lo seamos, pero no tanto.

  • PROXIMA FECHA

    VS

    JUEVES 21 DE JUNIO / 20:00 HORAS

    ESTADIO MONUMENTAL

    Ver información de entradas
  • ULTIMO PARTIDO
  • Ex-Albos en RedGol

    Tienda Dale Albo

    loading widget