Platko y su revolución, la importancia del apellido Robledo y la década del Mundial

Con el desarrollo incipiente del profesionalismo, en el club popular comienza a innvovar.
Colo-Colo planificó la temporada del 40 bajo una premisa: obtener el bicampeonato. Contrató a los peruanos Socarraz y Femández, y a Carlos Atlagich, de Bádrninton. Ya en el Apertura, los albos exhibieron la misma solidez del año anterior y, ante veinte mil personaste ganaron la final a la «u» por 3-2. Todos se frotaban las manos. «Repetiremos 1a hazaña de Magallanes», señalaban los más optimista, refiriéndose al tricampeonato de los albicelestes, en los albores del profesionalismo. La realidad, sin embargo, se encargó de sepultar las esperanzas. Moviéndose entre una peligrosa irregularidad, pese a contar con una delantera de lujo -Sorrel, Socarraz, Domínguez, Contreras y Rojas-, terminó en cuarta posición, a cinco puntos del campeón, Universidad de Chile. Muy poco para lo que se esperaba de ese equipo. Al año siguiente, Platko tuvo sus dudas para elegir la oncena titular. Pasó un período de pruebas antes de tomar la decisión: Diano; Salfate y Camus, Hormazábal, Pastene y Medina; Sorrel, Socarraz, Domínguez, Contreras y Rojas,.Fueron los elegidos. Uno de los mejores elencos de Colo-Colo en toda su bitácora. Pero además, el húngaro implementó un sistema que cambiaría las estructuras técnicas de¡ fútbol nacional: el famoso esquema de la > Aunque Platko ya había impuesto ese diagrama en el toneo anterior, la experiencia ~ inadvertida, no sólo por la escasa cultura táctica del aficionado y la prensa de la época, sino porque los magros resultados terminaron por encubrir las ideas del técnico. Sin embargo, tras escoger cuidadosamente el contingente titular, Platko logró plasmar en la cancha sus abstracciones de pizarrón. La «WM» (un invento del inglés Herbert Chapman, en 1925) introdujo lo que aquí se llamó el «half policía», es decir, -un tercer hombre de contención entre los dos «backs» centrales. Los «halves», a su vez, ocuparon 'el medio terreno, y, en ataque, se dispuso de dos aleros abiertos y un «centroforward». Bajo este sistema, Colo-Colo llegaría a conseguir su tercer título, nuevamente en calidad de invicto. Tras algunas vacilaciones en algunos amistoso y en el Apertura, Colo-Colo debuta en el Oficial goleando sin piedad a Católica (5-1). Luego, un empate a dos con Santiago Moming (donde el esquema no sirvió para anular la genialidad de Raúl Toro) y un contundente 3-0 sobre Audax. El 3 de agosto enfrentó a Magallanes, humillándolo por 5- 1. La«u» del «Conejo» Scopelli casi logra esterilizar a la máquina de Platko, que al final se impuso dificultosamente por dos a uno. De ahí -en adelante, nadie dudó quién se quedaría con el título. Colo-Colo ganó el campeonato con 30 puntos, ocho por sobre el sub-carnpeón Santiago Morning, y eso que no alcanzó a jugar su último encuentro con Bádminton. Nuevamente Alfonso Domínguez se alzó como el máximo artillero, con 17 tantos, seguido del peruano Socarraz (12) y el eterno «Tigre» Sorrel (1 l). Lamentablemente, a nivel internacional su rendimiento no alcanzó ribetes decepción: cayó dos veces ante San Lorenzo de Almagro (1-2 y 1-3), empató y perdió con River Plate (1 - 1 y O- 1) y sólo derrotó a Huracán (2-l). Pese a ello, el Colo-Colo del 41 marcó un hito en nuestro fútbol. A partir de él, se archivaría e1 fútbol intuitivo (o, como alguien lo definió, «al lote»), para dar paso a un balompié moderno, más táctico, casi «científico». Enero del 42 sorprendió a los albos en un nuevo conflicto directivo. Róbinson Alvarez, elegido el día catorce, renunció el 19. Déficit en- las arcas del club críticas respecto a su «extranjerización» determinan su salida. Colo-Colo comenzaba el año, como lo terminaría: confuso. Al desgaste natural de los jugadores que soportaron la brillante campaña del 4l (muchos de ellos afectados por lesiones), se sumó el fracaso de Platko como técnico de la selección Nacional en el Sudamericano de Montevideo, lo que puso en duda la efeividad de su táctica. Pese a las contrataciones de los argentinos Guerrieri (ex Nacional Juventus) y Vaschetti (ex River), el campeonato no estaba dispuesto a vestirse con los colores albos, sino con la «V» negra del «Chaguito». Guiados por el magistral Raúl Toro, los «bohemios» accedieron a su primera estrella, superando por un punto a Magallanes y por cuatro a Colo-Colo, que remata en tercer lugar. Tampoco el balance internacional deja un superávit: tres triunfos y cuatro derrotas ante rivales argentinos y uruguayos. Veladamente comenzó a hablarse de renovación del plantel. Palabra que se repetiría al año siguiente. Porque el 43, un equipo casi juvenil de Unión Española le arrebató la corona Colo-Colo (26 puntos contra 24 de los albos y Magallanes). El equipo, se decía, es casi el mismo del 41. Claro, pero con mil batallas mas en el cuerpo. Las ideas de Platko y la vitalidad de los jugadores quisieron acallar las críticas: terminaron subcampeones. En la nueva sede social de calle San Pablo, la campaña, ernpeoro, no dejó satisfecho a nadie. Menos, con los compromisos internacionales que Colo-Colo) sostuvo, en diciembre, con Racing (capitaneado por Sergio Livingstone), donde pierde por los abultados 1-6 y 0-3, y con Rosario Central (2-3). El nuevo año comenzó en Colo-Colo con un cambio previsible: el húngaro Platko empacó sus bártulos y con destino a Magallanes. Fue algo así como- el inicio de una purga contra los extranjeros, pues, acto seguido, el sobre azul lo recibieron los argentinos Josellatto y Diano y el peruano Socarraz. Los albos pregonaron a medio mundo: «vamos a chilenizar el equipo». La idea era reforzarse con jugadores forjados de sus propias canteras, aunque sin descartar la llegada de un par de contrataciones de fuera, como sucedió con Héctor Rojas (centro delantero) y el portero José Sabaj, ambos de la u en la banca se sentó Arturo «carecacho» Torres. Colo-Colo tuvo un debut mas que auspicioso. En dos amistosos cayó estrechamente frente a Boca campeón argentino, por dos a, uno, y en la revancha, obtuvo un meritorio empate a un gol. El campeonato oficial, en todo caso, presentaba fuerzas muy parejas, donde destacaban Audax Italiano, Magallanes, Santiago Morning y Santiago National, club que realiazo un gran esfuerzo económico en el plano de las contrataciones, pero terminó apenas en sexto lugar. Los albos comenzaron bien:4-2 Wanderers y 4-1 a Universidad de Chile. Luego, un empate con Everton y dos goleadas consecutivas: 9-3 a Santiago Natiónal y 3-0 a Bádminton. El invicto recién lo perdieron en la octava fecha (1-2, frente a unión Española). De ahí, hasta el termino de la primera rueda, Colo-Colo sufrió un peligroso bamboleo en los resultados. La mitad del torneo lo sorprende tercero,tras recibir la humillación de haber caído -y por paliza- con Magallanes (1 -5), en un parado que sirvió de despedida a Santiago Salfate, quien había pertenecido siete años en el club. Los directivos se desesperaron. «carecacho» Torres abandonó la direcci6n técnica y en su lugar asumió Luis Ttirado , el mismo que sacó campeón a, la «u» el 40. El nuevo estratega dió resultados. A sólo dos fechas para el final, Colo-Colo estaba apenas a un punto del líder, Audax Italiano. Y ambos debían chocar en la última jornada del torneo. Restaba, empero, el gran escándalo del campeonato: escasos minutos antes de terminar el partido Magallanes Colo-Colo, el árbitro suspendió las acciones por «excesivo juego violento». La razon verdadera asi se supo después fue buscar la repetición del cotejo, para recibir doble recaudación. Los albicelestes (que al momento del pitazo del juez, mantenían supremacía en el marcador) aceptaron de buena gana volver a jugar, sin pensar que Colo-Colo termibnaria imponiéndose por 2- 1. En el partido final, ante un aundax que tenia un punto de ventaja en la tabla, los albos demostraron un juego funcional, simple y triunfaron~3-1. Títuloéuforiá y un reconocimiento a quienes fueron los puntales de la campaña: Hormazábal, Pastene y Medina. Ah, y por supuesto, a Lucho Tirado, el gran estratega. El equipo base del 44 fue: José Sabaj; Jorge Vásquez, y Guillermo Fuenzalida, Francisco Horrnazábal, José Pastene y Gilberto Mutíoz; Juan Aranda, Jorge Peñaloza, Alfonso Domínguez, Norton Contreras y Tomás Rojas. Goleador resultó Alfonso Domínguez (quien había estado a préstamo en la «u»), con 19 conquistas. Mas atrás, Tomás Rojas (8) y Jorge PefWoza (7). La bandera blanca ya lucía cuatro estrellas. Y aún quedaba mucho más...Una caída impensada. La experiencia indicaba que siempre tras la obtención de una corona, Colo-Colo cumplía una campaña no muy regular. Pero lo que aconteció el 45, superó todo lo imáginable: ¡penúltimos!, Sólo superando al débil Bádminton. Algo que no estaba en los planes de los "visionarios" dirigentes del club: Colo-Colo no tenía plantel. Equipo sí, y poderoso, pero no contaba con gente para las emergencias Y en ese año fueron muchas. Pancho Horrnazábal se incorporó a la escuadra aún resentido por su esfuerzo en el Sudamericano efectuado, por primera vez, en nuestro país (y que terminó en otro escándalo: lío de platas entre dirigentes y jugadores, con sumario incluido para algunos integrantes de la Selección. Al cabo, Chile remató tercero) y su presencia sería intermitente a lo largo del campeonato oficial. El caso del volante fue uno más de los que sacudieron a los albos: José Sabaj, Alfonso Dominguez, Oscar Medina, Jorge Vásquez... sintieron también el rigor de las lesiones. Con todo, Colo-Colo ganó el Torneo de Campeones -ganadores de la competencia oficial, a partir del año 33-, tras disputada final con Magallanes (2-0). Esto hizo abrigar optimismo. El inicio del oficial se encargó de borrar las sonrisas. Sendas caída frente a Santiago Morning y Everton. Las derrotas, ,se sucedieron y los lesionados también' Fue tal el grado de desesperación que, para el encuentro de vuelta con el «Chaguito», debió recurrir al veterano «Tigre» Sorrel, con crueles consecuencias para el otrora formidable, delantero: un desgarro lo hizo abandonar la cancha tempranamente, bajo las pifias de la barra popular, Fue su, último partido, tras doce años de actividad. Agobiado por problemas de caja y una pésima campaña, Colo-Colo cerró, sin amor, esa temporada para olvidar: GreenCross resultó campeon, los albos... undécimos entre doce equipos. De alguna forma había que revertir esa situación. El 46 entonces, fue esperado como el año de la rehabilitación. La directiva asume los errores e intenta corregirlos. Comenzó un febril período de contrataciones. Se le pagó a Magallanes la cifra récord de 180.000 pesos por el zaguero Domingo Pino. También ficharon Juan Alcántara, Pedro Hugo López, Sebastián Arévalo Luis Serrano y el joven arquero de Badminton, Misael Escuti. El 13 de abril comienza el torneo, pese a la falta de canchás (muchos estadios estaban en reparación y otros, en estado deplorable). Colo-Colo debutó con una derrota: 2-3 ante Everton. Aún asi, la confianza se mantiene. Los problemas radicaban en que algunos refuerzos no convencían y el vacío dejado por Horinazábal (había partido a Argentina para ser operado) era imposible de llenar. Lleno con cambios constantes en la alineación, Colo-Colo vio, resignadamente corno Audax se ponía la corona. Los albos, en sexto lugar. Tigre, que estás en la tierra... Pese a su amarga salida de¡ primer equipo - en aquel partido frente a los «bohemios»-, Enrique Sorrel siguió defendiendo a Colo-Colo en los campeonatos para reserva (o equipos b) Quizas por su inteligencia para ver el futbol, o por su cariño irrenunciable hacia el club, o , talvez, por su ascendencia sobre los jugadores, o (lo mas probable), por todos esos factores juntos, que la directiva sus pupilas en el «Tigre» a la hora de elegir director técnico. El equipo era casi el mismo de la temporadas anterior, salvo por las incrustaciones de Guillermo Clavero y Domingo Torres. Horrnazábál seguía con problemas físicos y no-se podía contar con él. Pero el «Tigre» hizo lo que parecía imposible: resucitar a Colo-Colo como campeón. Los primeros pasos los dio como local, frente al Alianza de Lima: 1-3 y 20. Luego, y pese a que algunos directivos habían renunciado, «ante la irremediable quiebra del club», Colo-Colo viajó a Buenos Aires y puso en jaque al famoso San Lorenzo de Farro, Pontoni, Martino, Zubieta... Cayó, finalmente, por 2-3 y 1-2. Lo importante, en todo caso, estaba en el oficial, y Colo Colo debutó ganando por la cuenta mínima a Iberia. Con un equipo joven, los albos mostraban un juego coherente y, una mística a toda prueba. Las siguientes «víctimas» fueron Santiago Mornig-(2-0), Bádminton (4-2), Santiago National (5-0) y Everton (2-0). Luego rescataría un empate heroico en Playa Ancha, ante Wanderers, a tres goles, tras ir, perdiendo 1-3, Sólo un cuadro conseguiría derrotarlo. Y en dos oportunidades: Audax italiano, pero El resto debio rendirle pleitesia a los pupilos de Sorrel que aun siendo jovenes, contaba con el aporte excepcional del veterano Alfonso Dominguez, un hombre que reverdecio en su ultima campaña. Colo-Colo tocó el título restando tres fechas para finalizar el torneo. Le sacó siete puntos de ventaja a su más cercana escolta (Audax) y once a la «u». Utilizó 19 jugadores, aunque el equipo más estable fue: José Sabaj; Manuel Machuca y Domingo Pino; Francisco Urroz, Rosamel Miranda y Gilberto Mufloz; Juan Aranda, Luis Oyarzún, Alfonso Domínguez, Jorge Peñaloza y Pedro Hugo López. Como goleadores se inscribieron Peñaloza (14), López (11), Aranda (8) y Domínguez (6).- Colo-Colo se entusiasmó. La campaña del 47 propició que sus dirigentes más en beneficio propio que del club lanzaran la idea del Campeonato de Campeones de América (antecedente de la Copa Libertadores). Santiago fue elegido como sede. Emelec (Ecuador), Litoral (Bolivia), Vasco da Gama (Brasil), Municipal (Perú), River Plate (Argentina), Nacional (Uruguay) y Colo Colo fueron los animadores. Pronto se vio que el peso de la responsabiliadad principal escollo para los albos. Presionado por responder al esfuerzo económico hecho por el club, los jugadores, se vieron superados por, el nerviosismo. Cayeron frente a Emelec, River y Municipal; rescataron un empate ante el futuro campeón, Vasco, y sólo ganar los dos puntos a Nacional y Litoral Al final, Colo-Colo debió conformarse con la cuarta ubicación. No fue bueno, pues, el apronte para el Tomeo Oficial. Por lo mismo, los albos se reforzaron con Arturo Farías y Mario Castro (ex S. Moming) y Mario Lorca (ex Ferroviarios). Con problemas delesiones y cansados tras la famosa Copa de Campeones, el debut no fue considerado bueno: 2-2 con Católica Apartir de ahí, nada más que irregularidad. No bastó, ahora, la mística que imprimía el «Tigre»' Las deserciones se sucedieron y hubo cambios obligados en la alineación. El campeonato terminó con Colo-Colo a siete unidades del monarca, Audax Italiano. El problema más serio fue que no se veían soluciones para la temporada venidera. Con déficit en su balance, disputas entre jugadores y directivos por cuestiones de renovación de los contratos y sólo un fichaje: el tocopillano Manuel «Colo-Colo» Muñoz, los albos enfrentaron el año 49. Como preparación, pactaron dos amistosos contra Rácing de Montevideo de la Segunda División uruguaya. 3-1 y 3-3 fueron los guarismos. Y, aunque el saldo resultó positivo, el equipo no convenció. A nadie extraño que Colo-Colo comenzara perdiendo ante la Católica de José Manuel Moreno por 0-2. Ya en ese partido brillo la figura del «Chaffo» y muchos vaticinaron que los «cruzados» serían aspirantes a la corona. Tal como ocurrió. Después, una larga cosecha de derrotas, al punto que Colo-Colo terminó penúltimo al cabo de la primera rueda. Se, llegó al término del campeonato sin mayores novedades: Católica campeón y los albos, relegados a la novena ubicación. LA IMPORTANCIA DEL APELLIDO ROBLEDO El influjo de los hermanos que vinieron de Inglaterra llenó una década de importantes triunfos. La década del 50 se abrió para el fütbol chileno con el Mundial de Brasil, el primero de postguerra. La Selección fue eliminada en primera ronda, pero cumpió buenas actuaciones frente a Inglaterra, España y Estados Unidos. En nuestro país, Colo-Colo comenzó su temporada con un triunfo ante Rampla Juniors de Uruguay (3-2), en donde destacaron Manuel Muñoz y el recién llegado José Santos Arias. A él se agregarían, corno refuerzos, Osvaldo Sáez (Wanderers), Eustaquio Candia (Everton), Rubén Jiménez (Audax) y, en el pórtico, Javier Mascaró (U. Católica). Pancho Horínazábal, a su vez, se despidió del equipo, con un gol ante el Madureira de Brasil.' El 2-2 frente everton, en el inicio del torneo, no fue considerado un mal resultado, considerando el fuerte equipo que habían estructurado los viñamarinos. Pero luego se sucedió una derrota (0-3) con Santiago Morning y un empate a tres con Unión, otro de los grandes de la temporada. Pese a los vaivenes en el rendimiento (desproporción entre una buena zaga y un mal ataque,a un con Colo-Colo» Muñoz), los albos lograron entrar en la pelea por el título. Las derrotas ante Unión y la «u» los postergan y, finalmente, se ubicaron a un punto del campeón, Everton (quien dirimió la corona con Unión, en una final memorable, sólo desequilibrada por el genial aporte de René Meléndez). De ese meritorio tercer lugar, sin embargo, Colo-Colo pasó al quinto en la clasificación general. ¿La razón? El 9 de enero de 1951, la Asociación Central resolvió quitarle seis puntos al equipo, a raíz de una denuncia de soborno hecha por el arquero de Green Croos -y ex albo-, José Sabaj. Pero faltaba más: el organismo expulsó al dirigente colocolino Luis Orellana (sindicado como el responsable del delito). El escándalo fue mayúsculo. Tras muchos cabildeos y reuniones, la A.C.F. mantuvo los fallos, propiciando una nueva crisis directiva en el, club. Pedro Foncea asumió la presidencia, tras la renuncia de Hugo Larrain, En medio, Colo-Colo derrotó y empató con el Libertad de Asunción (4-0 y 1 -1) y participó sin mucho éxito en un cuadrangular internacional: Nacional. (O2), Botafogo (3-1) y Santiago Moming (1-4). El técnico Luis Tirado comprendió la necesidad de reforzarse: llegaron Femando Campos (Wanderers), Antonio Valjalo (U.Española) y Lindorfo Mayanés (U.Católica). La mayor dificultad siguió siendo el desnivel entre la zaga y la línea de ataque. Aun así, obtuvo un 2-2 con la «u»; un 1-1 con Everton, Y un 5-3 sobre Ferrobádminton. La solidez defensiva otorgaba buenos dividendos y logró arrimarse al tercer lugar al termino de la primera rueda. En un campeonato, de por sí estrecho, no estaba permitido balbucear. Eso no lo entendió Colo-Colo, que terminó regalando partidos que tenía en el bolsillo. Y, cuando debió enfrentar a Unión (equipo con mucha cara de campeón,), cayó estrepitosamente por 2-4. Por cierto, los «rojos» alcanzaron su segunda estrella (ganaron por la cuenta mínima el partido de definición ante Audax) y Colo-Colo obtuvo un tercer puesto, a cuatro puntos de Unión. Esta ubicación hizo que los albos mirasen la temporada del 52 con otro ánimo. Y ese ánimo se reforzó luego de jugar dos partidos amistosos contra boca: cayó en el primero por 0-2, pero en el de revancha, encajó un inapelable 4- 1. El torneo de ese año se planteó con 3 ruedas, todos contra todos. Físicamente, los equipos debían estar a punto. Los que mejor asomaron sobre el resto fueron Everton y Colo-Colo, campeón y sub, respectivamente. Los albos cumplieron una buena campaña de la mano del técnico José Luis Boffi, aunque en la rueda decisiva tuvieron dos traspiés que los alejarían definitivamente del título: 0-3 con Audax y 1 - 1 con un débil Magallanes. Los de Viña, en cambio, siempre con Meléndez corno máxima figura, se encaramaron al tope de las estadísticas, con tres unidades de ventaja sobre su escolta. La corona del año 53 estuvo sustentada en dos hechos íntimamente ligados entre sí: por una parte, la elección de Antonio Labán como presidente del club, y, por otra, la llegada al equipo de los hermanos Robledo. Una muy cerrada votación determinó que Labán pudiera acceder al sillón presidencial. Su meta inmediata fue llevar a Colo-Colo a su sexta estrella. Para, ello se abocó a la repatriación de Jorge y Eduardo Robledo, los iquiqueños que triunfaban en el Newcastle inglés. Además, contrato al excelente Atilio Cremaschi (ex Unión). En otras palabras, el presidente acogió las sugerencias del técnico Platko (quien volvía al club), en el sentido de reforzar su línea media y ataque. Atrás, todos sabían que Colo-Colo no tenía problemas. La sola presencia de los Robledo en el equipo garantizó el título. Y esto no es una exageración: los albos comenzaron a ganar sus partidos casi «por presencia». Y también con goles: la delantera formada por Aranda, Cremaschi, Robledo(Jorge) Manuel Mutíoz y Castro, anotó 80 goles en 26 partidos. Nadie, pues, pudo oponerse resitencia a esa verdadera máquina de artillería: 4-0 a Ferro bádmínton; 6-1 a Iberia; 6-0 al Audax; 41 al «Chaguito» Morning,9; 4-0 a la «u», y 3-0 a la Unión, fueron algunas de las goleadas que encajó ese Colo-Colo. Jorge Robledo sé transformó en figura indiscutido. Simple, de gran fortaleza física, sereno a la hora de definir, terminó no sólo como goleador del equipo (26 conquistas), sino contagiando a todos con su juego cerebral, pero efectivo. Restando tres fechas para el final, Colo-Colo se proclamó campeón: goleó 8-3 a Magallanes. Un título que se celebró como nunca, luego de seis años de redundantes frustraciones. El equipo base que se adjudicó la temporada 53, a ocho puntos del segundo, Audax, fue el siguiente: Misael Escuti; Caupólicán Peña, Arturo Farias, Rogelio Núñez; Osvaldo Sáez, Eduardo Robledo; Juan Aranda, Atilio Cremaschi, Jorge Robledo ' Manuel Muñoz y Mario Castro. Un equipazo. El Bicampeonato no llegó ¿Por qué esa oncena goleadora no podría repetir el título? ¿Alguien lo dudaba, acaso? En esos momentos, no. Colo-Colo tenía la gran posibilidad de obtener el ansiado bicampeonato, que ya se le había escapado en cinco oportunidades anteriores. Antonio Labán y sus directivos así lo querían. La hinchada casi lo exigía. Todos hablaban de un nuevo gran aflo para los albos, máxime cuando se supo de las contrataciones del gran Jaime Ramírez, ídolo en el Español de Barcelona, e Isaac Carrasco, ex Audax. Sin embargo...Algo increíble aconteció: en las dos primeras fechas cosechó sendas derrotas (1-3, ante la «u», y 3-4, frente a Green Cross). Del asombro general se paso a la búsqueda de chivos expiatorios. Y las miradas se centraron nada menos que en Jorge Robledo. Muchos insinuaron que el formidable delantero se había «chilenizado», es decir, jugaba como sus compañeros, al revés de la temporada anterior, donde todos querían imitarlo. Robledo replicó: «Es solamente cansancio. Llevo muchos años jugando en forrna ininteriumpida ... » Colo-Colo se recuperó ganando ante Magallanes (3- 1, donde debutó Jaime Ramírez), pero a esas alturas Católica y Wanderers se alzaban como punteros. Los albos hicieron un esfuerzo: sobrepasaron a los líderes. Empero, su irregularidad terminaría por derrotarlos. En el último partido, y separados apenas por un punto, chocaron con la uc. El empate a cero le dio el cetro a los de la franja y Colo-Colo quedó ahí en el umbral del bicampeonato. Aun así., Jorge Robledo acalló las críticas y se alzó como el máximo anotador de la competencia, con 25 goles. Esa temporada, de todas fonnas, marcó otro hito importante: Colo-Colo compró una sede social de lujo, en calle cíenfuegos 41. Por iniciativa de Antonio Labán, por supuesto. De la frustración al título La corona del año 53 estuvo sustentada en dos hechos íntimamente ligados entre sí: por una parte, la elección de Antonio Labán como presidente del club, y, por otra, la llegada al equipo de los hermanos Robledo. Una muy cerrada votación determinó que Labán pudiera acceder al sillón presidencial. Su meta inmediata fue llevar a Colo-Colo a su sexta estrella. Para, ello se abocó a la repatriación de Jorge y Eduardo Robledo, los iquiqueños que triunfaban en el Newcastle inglés. Además, contrato al excelente Atilio Cremaschi (ex Unión). En otras palabras, el presidente acogió las sugerencias del técnico Platko (quien volvía al club), en el sentido de reforzar su línea media y ataque. Atrás, todos sabían que Colo-Colo no tenía problemas. La sola presencia de los Robledo en el equipo garantizó el título. Y esto no es una exageración: los albos comenzaron a ganar sus partidos casi «por presencia». Y también con goles: la delantera formada por Aranda, Cremaschi, Robledo(Jorge) Manuel Mutíoz y Castro, anotó 80 goles en 26 partidos. Nadie, pues, pudo oponerse resitencia a esa verdadera máquina de artillería: 4-0 a Ferro bádmínton; 6-1 a Iberia; 6-0 al Audax; 41 al «Chaguito» Morning,9; 4-0 a la «u», y 3-0 a la Unión, fueron algunas de las goleadas que encajó ese Colo-Colo. Jorge Robledo sé transformó en figura indiscutido. Simple, de gran fortaleza física, sereno a la hora de definir, terminó no sólo como goleador del equipo (26 conquistas), sino contagiando a todos con su juego cerebral, pero efectivo. Restando tres fechas para el final, Colo-Colo se proclamó campeón: goleó 8-3 a Magallanes. Un título que se celebró como nunca, luego de seis años de redundantes frustraciones. El equipo base que se adjudicó la temporada 53, a ocho puntos del segundo, Audax, fue el siguiente: Misael Escuti; Caupólicán Peña, Arturo Farias, Rogelio Núñez; Osvaldo Sáez, Eduardo Robledo; Juan Aranda, Atilio Cremaschi, Jorge Robledo ' Manuel Muñoz y Mario Castro. Un equipazo. El Bicampeonato no llegó ¿Por qué esa oncena goleadora no podría repetir el título? ¿Alguien lo dudaba, acaso? En esos momentos, no. Colo-Colo tenía la gran posibilidad de obtener el ansiado bicampeonato, que ya se le había escapado en cinco oportunidades anteriores. Antonio Labán y sus directivos así lo querían. La hinchada casi lo exigía. Todos hablaban de un nuevo gran aflo para los albos, máxime cuando se supo de las contrataciones del gran Jaime Ramírez, ídolo en el Español de Barcelona, e Isaac Carrasco, ex Audax. Sin embargo...Algo increíble aconteció: en las dos primeras fechas cosechó sendas derrotas (1-3, ante la «u», y 3-4, frente a Green Cross). Del asombro general se paso a la búsqueda de chivos expiatorios. Y las miradas se centraron nada menos que en Jorge Robledo. Muchos insinuaron que el formidable delantero se había «chilenizado», es decir, jugaba como sus compañeros, al revés de la temporada anterior, donde todos querían imitarlo. Robledo replicó: «Es solamente cansancio. Llevo muchos años jugando en forrna ininteriumpida ... » Colo-Colo se recuperó ganando ante Magallanes (3- 1, donde debutó Jaime Ramírez), pero a esas alturas Católica y Wanderers se alzaban como punteros. Los albos hicieron un esfuerzo: sobrepasaron a los líderes. Empero, su irregularidad terminaría por derrotarlos. En el último partido, y separados apenas por un punto, chocaron con la uc. El empate a cero le dio el cetro a los de la franja y Colo-Colo quedó ahí en el umbral del bicampeonato. Aun así., Jorge Robledo acalló las críticas y se alzó como el máximo anotador de la competencia, con 25 goles. Esa temporada, de todas fonnas, marcó otro hito importante: Colo-Colo compró una sede social de lujo, en calle cíenfuegos 41. Por iniciativa de Antonio Labán, por supuesto. LA DÉCADA DEL MUNDIAL La actuación chilena en el tomeo del 62 masificó el fútbol a niveles antes desconocidos. Nada hacía presagiar que los mismos jugadores que votaban una huelga, a comienzos de temporada (1960), terminarían convertidos en campeones. "Irritados por problemas económicos, el equipo de Colo-Colo decretó un paro, el que pronto contó con la solidaridad de jugadores de otros clubes. " Crisis se solucionó favorablemente para los huelguistas: la directiva accedió a sus peticiones y, de, paso, se creo la Unión de Futbolistas, antecedente de lo que sería el sindicato. Los clubes comenzaron a reforzarse para el torneo oficial' mientras la Selección seguía preparándose para el Mundial. Curiosamente, Colo-Colo apenas hizo noticia en el plano de fichajes: sólo Sergio Recabarren, zaguero, ex Ferro, estampó la firma por los albos. Las relaciones entre jugadores y dirigentes, tras el movimiento reivindicatorio, sin embargo, entraron en un período de fuerte tensión, cuyo punto culminante fue las derrotas, en amistosos, ante el Corinthians (0-2) y Everton (0-4). La directiva actuó con firmeza y desahució al técnico Flavio Costa. En su lugar llegó un DT debutante en Primera División, Hernan Carrasco. El nuevo estratega tuvo un papel fundamental en la obtención del título. Primero, logro concentrar y unir al plantel en torno a lo estrictamente futbolístico. Luego, utilizó variantes tácticas que darian plenos divivdendos. La campaña no resultó sobresaliente, pero restando tres fechas para el término, Colo-Colo logró alcanzar al puntero Wanderers. Los últimos partidos los jugó en forma brillante y, de esa forma, conquistó la octava estrella para su emblema. Escuti; Caupolicán Peña, Enrique González, Fernando Navarro, Oscar Montalva; Enrique Hormábal, Mario Ortiz; Mario Moreno, Juan Soto, Jorge Toro y Bernardo Bello fueron los héroes del 60. Y, haciendo honor a su apodo (el «Niño Gol»), Soto se transformó en el goleador del equipo (13 conquistas). Fue un título sufrido. Tal ves por eso se celebró con una euforia tan desbordante como explicable. Muchas cosas podrian escribirse respecto al año futbolístico del 61. Fernando Riera estructuraba la lista definitiva de convocados para el Mundial (8 de Colo-Colo); la Selección conseguía resultados históricos, como aquel 3-1 sobre Alemania; el famoso Real Madrid (Puskas, Gento, Di Stéfano, entre otros) visitaba nuestro país con un triunfo estrechos sobre Colo-Colo (2-0)-, la tragedia que conmovió a todos: muere, íntegro, el equipo de Green Cross, en, un accidente aéreo; el debut de Francisco «Chamaco> Valdés con la camiseta alba, y la primera participación del equipo en Copa Libertadores merced a su título ganado la temporada la temporada anterior (2-5 y 2-1 ante Olimpia, y 0-1 con Boca). Fue demasiado el tráfago de acontecimientos. Nuestro fútbol giraba en torno a la «Roja». De allí que el campeonato - aunque no pasó a segundo plano- no adquirió la dimensión de años anteriores. Como muestra podernos decir que los equipos apenas se reforzaron. Colo-Colo siempre se mantuvo a la zaga de los punteros, pero siempre -también echó por la borda las posibilidades. Y en esto hay que ser enfático -'su defensa dejaba bastante que desear. De campo hacia arriba, Ningún problema, pero atrás ... Muchos puntos perdidos se debieron a la escasa sincronización de los zagueros populares. Al cabo, los albos deben mirar cómo Católica y la «u» definen el título en dos dramáticos partidos (1-1 y 3-2, en favor de los «cruzados), No le bastó a Colo-Colo la presencia magistral del joven «Chamaco», la revelación del año, para amar su suerte. Pero Valdés y Colo-Colo- ya tendrían tiempo para cobrarse la revancha. ¡Y vaya como lo hicieron! Antes, eso sí, debieron reconocer el poderío del «ballet azula», campeón el 62. El año del Mundial. Así se designó a aquel glorioso 62. Chile obtuvo un histórico tercer lugar, tras Brasil y Checoslovaquia. Las secuelas del torneo se dejaron sentir en dos hechos muy concretos: una concurrencia masiva del hincha para presenciar -todavía eufórico- el torneo oficial, y la alta valoración en que fueron tasados los jugadores chilenos en el terreno internacional. Repasemos las estadísticas: 2 millones 634 mil 538 espectadores se contaban en este campeonato nacional. Más del doble del año anterior. Y en cuanto a lo otro, Jorge Toro fue comprado por el Sampdoria de Italia en 150 mil dólares, cifra récord para un jugador chileno. Cantidades menores, pero igualmente considerables, pagaron Rácing (por Jaime Ramírez) y River (por Eladio Rojas). Desde el inicio del oficial, se apreció la superioridad de las Universidades. Sobre todo la «u». Colo-Colo siempre debió ir a la zaga de azules y cruzados. La presencia del «Charro» Moreno en la banca no sirvió para alcanzar el título, pero sí un digno tercer lugar. Además, el equipo no contó con Toro, quien se despidió en la cuarta fecha, en el partido frente a Ferro. «Chamaco» -otra vez- fue lo más rescataba, y Escuti se alzó como el mejor arquero de la competencia. Pero además, recibió un significativo galardón: el premio al Mejor Deportista del Año en el Fútbol. De más está decir que la «u» se quedó con la corona, tras un excelente 53 sobre Católica en el partido de definición. Varias determinaciones directivas marcaron el año 63 para Colo-Colo. La primera se refirió a «deschilenizar» al equipo. Durante mucho tiempo, los albos apelaron nada más que a jugadores criollos. Esta vez no. El fichaje del argentino Walter Jiménez rompió con ese celofán (que tenía mucho de chovinista) Vle abrió las puertas a otros extranjeros llamados a hacer historia en el club popular los años venideros. Se repatrió al técnico Hugo Tassara (desde Costa Rica) y se compró a la mejor dupla de centrales de aquel entonces: Hugo Lepe y Humberto «Chita» Cruz. También hubo renuncias: Caupolicán Peña dejó el fútbol, mientras Gastón Guevara partía a Temuco y Juan Soto lo hacía a Rangers. La gira de la «u» por Europa permitió que Colo-Colo tomara el liderato. El retomo de los azules coincidió con la pérdida del invicto de los albos: cayeron 0-1 ante Rangers, en Talca, con gol (qué paradoja) de Juanito Soto. Por eso, el partido entre Colo-Colo y la «u» sería decisivo en la carrera por el título. Ochenta mil persona repletaron el Nacional. Los universitarios habían completado 26 encuentro oficiales sin conocer la derrota. Pero esa noche, un Colo-Colo inspirado, y de la mano de Valdés y Alvarez, hizo morder el polvo a su rival: 2-0. Allí quedó sentado quién sería el monarca esa temporada. Pese a que la «u » siempre mantuvo presión sobre Colo-Colo, éste estaba embalado. Su delantera estableció un récord difícil de repetir: 103 goles en 34 partidos. 6-2 a San Luis,7-O a Unión San Felipe,5- la Ferro, 8-2 a Unión La Calera, 5-2 a Palestino y 7-1 a La Serena, fueron reflejo del contundente trabajo ofensivo popular. Es más: sólo en cuatro partidos del torneo, Colo-Colo no logró convertir.Y para cerrar la racha goleador, Luis Hemán Alvarez estableció una marca todavia no superada: 37 tantos en una competencia oficial. Con 53 unidades, una más que la «u», esa escuadra alba: Escuti; Montalva, Cruz, Lepe, González; Jiménez, Ortiz; Moreno, Alvarez, Valdéz y Bello conocieron el honor de dar la vuelta olímpica... la última en muchos años. Un ciclo para olvidar A partir del año 64, hasta el 70, la historia futbolística de Colo-Colo está enmarcada por más fracasos que éxitos. Al margen del poderío de las Universidades (equipos «boom» de la década), muchos desaciertos en la dirección del club lo postergaron a lugares secundarios, salvo el 66 (subcampeón de la mano del «Chuleta» Prieto), el resto fueron frustraciones. Esa temporada (la del 64), con Caupolicán Peña en la banca, remata cuarto, tras la «u», Católica y Wanderers. El club se debatía en una lucha eleccionaria (Guillermo Herrera y Héctor Gálvez), que dejó de manifiesto muchas irregularidades económicas. Colo-Colo caía en un pozo y sus dirigentes no entregaban ninguna solución a los desesperados, socios. Guillermo Herrera fue elegido presidente y, a modo de pirotecnia demagógica, anunció las contrataciones de Eladio Rojas (River), Raúl Sánchez (Wanderers) y Sergio Navarro («u»). De esta forma inicia el año 65. Los primeros pasos de este equipo -con Hugo Tassara en el banco- fueron en un hexagonal internacional: la «u», católica, Santos y la selección de Checoslovaquia (brasileños y checos brindarían un Partido brillante, el mejor, se afirma, desde que el Nacional abrió sus puertas). Colo-Colo ganó un solo encuentro. optimismo se mantuvo. Pero el optimismo se mantuvo para el oficial. A los refuerzos ya señalado se agregó Elson Beiruth, que haría la dupla «carioca» junto a Roberto Frojuelo (fichado el año anterior). Pronto se acaban las sonrisas. Navarro y Rojas, tras un accidente automovilístico, no lograron convencer, y «Chamaco» Valdés cumplió una temporada irregular, producto de sus continuos cambios posicionales. El fin de la primera rueda sorprendió a la «u» como líder, a diez puntos de los albos. A la postre, Colo-Colo finalizó séptimo (partirían del club, definitivamente, tres grandes figuras: Enrique Hormazábal, Mario Ortiz y Luis Hemán Alvarez) y universidad de chile celebró su bicampeonato. La atención de Chile durante el 66 estuvo centrada en el Mundial de Inglaterra. Nuestra Selección fue eliminada en primera ronda, aunque en la retina de todos quedaron las actuaciones de Juan Olivares, Elías Figueroa, Pedro Araya y Rubén Marcos. La directiva colocolina, en tanto, dispuesta a enmendar el rumbo del equipo, creyó que la fórmula sería comprar y comprar jugadores. No reparó en que las arcas del club estaban debilitadas, como las de muchas otras instituciones. Comenzó contratando al técnico uruguayo José María Rodríguez y, al zaguero Valentini (Wanderers). Más tarde llegaron dos porteros: Ricardo Storch y Simón Kusinanic. También, el central, argentino Oscar Clariá (Atlanta), Femando Toro (Magallanes), Orlando Aravena (Palestino), Víctor Zelada (O'Higgins) y el ariete paraguayo Fabíán Muñoz (Guaraní) La relación gastos-ingresos fue desproporcionada. Hubo, incluso, conatos de paro en el plantel: «Que nos paguen Todo lo que nos deben, antes de contratar refuerzos», clamaron los jugadores. En el plano deportivo, la «u», con ,diez jugadores en la Selección, no fue la fuerza del año anterior. Su lugar lo ocupó la Católica del «Tata» Riera y el argentino Isella. Vacilante y sin poder alinear una formación estable, Colo-Colo llegó a estar noveno. Rodriguez recibió, entonces, el sobre azul y asumió el «Chuleta» Prieto. La presencia del nuevo estratega se hizo, sentir muy rápido. comenzó a acortar distancia dar alcance a católica (campeón restando dos fechas para el término,: accedió al subcampeonato y, por ende, a la Copa Libertadores. Colo-Colo abrió el 67 con un resultado penoso: 3-9 ante el Vasas de Hungría en la mayor derrota que registra la bitácora alba. Pero en la Copa (su grupo lo conformó Católica, Cerro Porteño y Guaraní de Paraguay, Emelec y Barcelona de Ecuador, y Nacional de Montevideo), los resultados fueron positivos y logró llegar a semifinales, donde fue eliminado. Jiménez, Beiruth y Valdés. Los problemas jugadores-dirigentes, sin embargo, continuaron. Prieto renunció y su vacante fue ocupada por Pedro Morales. El equipo ya no contaba con varias figuras -Roberto Frojuelo, Fabián Muñoz, Raúl Sánchez, Eladio Rojas y Walter Jiménez- y no hubo renovación. De todas formas, los que estaban respondieron dentro de sus fuerzas. Incluso, hasta tocaron el liderato, desplazando a la «u». Pero, siguieron las pugnas directivas. El club se dividió en dos bandos (pro y anti el presidente Herrera) y el equipo inició su declinación. Con siete fechas de antelación, universidad de chile se puso la corona y Colo-Colo ni siquiera alcanzó a clasificar corno subcampeón, porque remató tercero. «¡Guerra en Colo-Colo!».Así titulo un matutino de la época, refiriéndose a la crisis interna de los albos a comienzos del 68. Sueldos impagos, huelga y la partida de Prieto (quien había regresado) y Morales, desataron el temporal. Los jugadores decidieron no actuar hasta que no sé, resolviesen los problemas. A nivel directivo, Héctor Gálvez pidió públicamente la intervención del club. Así ocurrió: el 8 de febrero, la Asociación Central de Fútbol metió manos en el asunto. Por otra parte, el campeonato había sido reestructurado: los equipos metropolitanos formaron un grupo y los provincianos otro. Los cinco primeros de cada uno, definirían al campeón. El resto jugaría el Tomeo Promocional (o de consuelo). Los albos decidieron presentarse a última hora. Antes de la intervención, la directiva había contratado a los argentinos Rodríguez y Mazza (Independiente), al uruguayo Piriz (Emelec) y Juan Abel Ganga (u. de Chile). Pero ni siquiera los refuerzos salvaron al equipo de la debacle. Con escasa preparación, Colo-Colo debió conformarse con jugar el Promocional (lo ganaron en forma invicta), donde mostró dos figuras emergentes: Leonel Herrera y al quinceañero Carlos Caszely, una de las revelaciones de la temporada ". Goleador del equipo (20 tantos). El título quedó en manos de los temibles «panzers» de Wanderers y el subcarnpeonato fue para Catolica. ¿Qué ocurrirá con el club? se preguntaban no pocos colocolinos, en los albores de 1969. Muchas cosas acontecieron. Hugo Lepe ganó la elección presidencial, pero por un intríngulis estatutario, debió ceder su lugar a Héctor Gálvez. El 'equipo, en tanto, con Paco Molina como DT, se mostró brillante en el con hexagonal de verano: campeón, por sobre rivales tan connotados como el Dínamo de Moscú (el de Lev Yashin), San Lorenzo de Almagro, Estrella Roja de Belgrado, Corinthians (el de Rivelinhó y la propia «u». Después, otra actuación inmemorable: perdió 4-5 ante la Selección Sovíétíca, tras remontar un temprno O-4. En el Metropolitano, Colo-Colo ahora sí- clasificó para la liguilla grande, aunque Molina igual fue cesado de sus funciones y lo reemplaza Enrique Hormazabal. Pero en la instancia decisiva, los albos mostraron más errores que aciertos. Terminaron quintos mientras el título recaía en la «u», qué iria a la Copa Libertadores acompañada de un sorprendente Rangers de Talca.
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