Un Guede a corazón abierto contó con detalles el entrevero con Paredes: “El día en que me pelee en serio con él, me voy del club”

“Terminamos abrazados, nos dimos un beso y cagados de la risa”, soltó el DT del Cacique. 

Pablo Guede se aburrió de las “versiones”. Y, por lo mismo, realizó un ejercicio de transparencia y contó con detalles qué pasó con Esteban Paredes en la práctica del 19 de septiembre, no sin antes admitir que se equivocó tras el partido con San Luis al ser sarcástico cuando le consultaron.

“Llevas toda la razón del mundo con que me equivoqué al ser irónico el otro día. Pero terminé un partido recién, venía a mil y lo que menos quería era que me preguntaran de un problema que montaron. Pasó un martes y, oh casualidad, lo sacan un jueves antes de un partido súper importante. Me salió así, tengo mis momentos (…) Me preguntaron por las individualidades y habíamos hecho un partido súper de equipo. El Torta metió dos goles, Pajarito lesionado entre comillas, el Tanque se metió atrás y me preguntan por las individualidades… Entonces cuando ves eso uno tiene derecho a calentarse”, partió diciendo.

“No importa lo que yo diga. Si digo que no me peleé con Paredes, dicen que sí. Si digo que con Barroso no tengo ningún problema, tengo problemas con Barroso. Montaron una cosa con Esteban que estaba lejos de la realidad. Muchas veces ustedes no son los culpables, alguien les cuenta las cosas. El problema es de la manera que se los cuentan. Está el bueno, que cuenta la verdad y el mala leche que distorsiona la verdad. Y muchas veces ven si le dan importancia a algo o no. Pero lo que yo diga no tiene validez. Y pasó en un montón de temas. Por ahí vende más los problemas que las pequeñas cosas buenas que hicimos. Después el que queda mal es él cuando sale la verdad a la luz. Pero el problema sale muy destacado y la verdad en chiquito. ¿Qué voy a hacer?”, agregó.

Y poco a poco se fue acercando a dar su relato. “Es tan fácil como preguntar si discutieron o no. ¿Cómo trato a los jugadores cuando me caliento? ¿Me vieron en la pretemporada? Muchas veces roza la agresividad por mi tono de voz, pero a mí me pagan por sacar rendimientos, no por ser amigos. Lo mismo con Barroso. Con él discuto casi todas las semanas de fútbol y eso me hace crecer. No me voy a pelear nunca con Paredes. El día que me pelee con Paredes me voy del club. Él es recto, tiene su carácter y yo tengo mi carácter. Si te cuento la verdad… Terminamos dándonos un beso y cagándonos de risa”, abundó.

“Yo no digo que ustedes son los culpables. Ustedes no inventan la información, la pueden llevar para un lado o para otro para su trabajo y es lícito. El problema está en el que te lo cuenta y de la manera en que te lo cuenta. Y eso sale de acá adentro. Tú hiciste tu trabajo y llevaste la información para lo que tu programa cree que es lo mejor o no. Pero que salga la información completa. O preguntarme o contrastar mejor la información. Porque cuando todos empiezan a hacer el trabajo perdiodístico que empezaste, sale lo que estoy contando”, analizó sobre el trabajo de la prensa.

Hasta que se animó a contarlo todo. “Viene el guardia a la mañana y me dice ‘tengo cinco de Fierro, seis de Barroso, cuatro de Ríos y cinco de no sé quién’. Me sonó raro. Un día de fiesta y nadie tenía nada mejor que hacer. Los paro a todos y pregunto. ‘Gonza, ¿cuántos son tuyos?’ Dos, me dice. ‘¿Michael?’ ‘Tengo a mi hermano que está acá al lado mío’. ‘¿Julio?’ ‘No, nadie’. Rarísimo. Eran 15 y sólo venía la familia de Gonzalo. Sólo entran sus familiares. Y me olvidé. Cuando se lesiona Orellana se lesiona justo de ese lado. Levanto la cabeza y estaban los 15. Llamo al guardia y le digo que están autorizados sólo los de Gonzalo. Le pido que los saquen. Viene el Tanque y me dice ‘ahora que llevamos media hora de práctica’. Le digo ‘es que no los vi’. Se enoja y yo me enojo. Claro, para qué carajo los va a sacar ahora si ya vieron todo. Le contesto como soy yo y estaba caliente porque se había roto el tobillo Orellana y me partió el corazón. Se estaba rompiendo el culo, entrenó doble turno para ponerse bien y le pasa eso. Y el guardia agarró a todos y los sacó. Eso fue lo que pasó. Pito el final de la práctica, nos miramos y digo ‘qué boludo, ven y dame un beso y un abrazo’ y nos fuimos”, relató.

Finalmente, dijo que no le pesan todas esas cargas. “Es ser el entrenador del equipo más grande de Chile. Uno lo asume o no y lo trata de llevar lo mejor posible. Y si se valora o no lo que haga me da lo mismo. El mejor respaldo que un entrenador puede tener es el de sus jugadores. Y yo lo tengo (…) Es el club más grande de Chile y uno tiene que afrontar esas cosas. A veces te calienta, pero la verdad es una. Uno pasa malos momentos, porque no es grato que te quieran generar conflictos con todos los jugadores, porque yo también soy persona, miro al futuro y no es bueno que salgan esas cosas cuando no son verdad. Cuando me pasó lo de Mercier (en San Lorenzo) le pongo el pecho a las balas, jamás me escondí. Con Romagnoli lo mismo. Son los problemas que me gano al tomar decisiones por las que me pagan. Pero tener problemas por cosas que no son realidades, jode. Porque yo también tengo un futuro”, concluyó.

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