Villar patea el avispero: “Usaron excusas para deshacerme de mí y nunca mostraron flexibilidad. Había una decisión tomada”

El paraguayo decidió hablar después de un mes y una semana de concretada su salida de Colo Colo. Si bien excluyó a Pablo Guede de la determinación de que no siguiera en el Monumental, aseveró que no le dieron ninguna chance de quedarse. Según su versión, estaba dispuesto a no jugar seis meses y volver en enero y no tenía pactada una gerencia deportiva con Leonidas Vial. 

Por primera vez, Justo Villar decidió hablar de su salida de Colo Colo. “Me hubiera gustado retirarme en el club. Definitivamente. Había hecho planes con mi familia. Incluso en algún momento hablamos con Lucho (Mena) de hacer un partido de despedida juntos, cosa que todavía se puede dar en algún momento. Ojalá que no se dé cuando tengamos 70”, comentó en diálogo con La Tercera antes de viajar, definitivamente, de vuelta a Paraguay para terminar su recuperación y sumarse a la disciplina del Nacional de su país, elenco con el que firmó por un año

Consultado sobre cómo se entero de que no seguiría en el Cacique, comentó que “estaba en medio de mis vacaciones cuando el director deportivo me comunica que quiere conversar conmigo sobre la posibilidad de la rescisión, que era una decisión del club y que no había vuelta atrás. No lo esperaba. Lo aceptaba, pero no lo entendía. Lo puedo aceptar porque es una decisión que toman, pero no entendía la manera en cómo iba a ser. Me trastocó. Me parece que hay otras maneras de hacer las cosas. Pero no estoy en la posición de decidir eso. Tampoco puedo hacer las cosas como yo quiera y como piense que deben hacerse. Por eso te digo que lo acepto, pero no lo comparto. Así son las reglas del juego. La gente que maneja el club toma las decisiones y, acertadas o no”.

“Quise preguntar lo que pasaba. Me decían que era una decisión adoptada por la comisión, entonces él no tenía mucho que decir. Antes de esto había hablado con Pablo Guede. Me había dicho que necesitaba reforzar el puesto, porque yo volvía casi a mitad de temporada y no sabía en qué condiciones. Paulo Garcés estaba en una situación incierta con lo que había pasado. Por ahí entendía que podía darse la posibilidad de que no me inscribieran y que en diciembre tuviera la posibilidad estar de nuevo y pelear en óptimas condiciones. No veía la posibilidad de una rescisión, en este caso, fue unilateral, porque la decisión fue adoptada por ellos. En su momento, hablando con el presidente, por querer estar, quedarme y recuperarme bien, les había dado la posibilidad de no inscribirme. Eso de que me había enojado por eso es falso, totalmente falso. La mejor idea habría sido recuperarme bien y si no estaba para el campeonato poder tener algunos partidos en la Copa Chile, pero en ningún momento hubo flexibilidad de parte de ellos como para quedarme. La decisión estaba tomada desde un principio. No hubo manera de quebrar eso”, complementó.

De todas formas, destacó que “no busco culpables. Trato de dar vuelta la página. Me dolió mucho como jugador, como profesional. Se dijeron cosas sin sentido. Como que me ofrecieron la gerencia deportiva. Lo aclaré con Aníbal cuando tuvimos que hablar. Lo aclaré con Meneses cuando tuve que hablar. Es muy fácil preguntarle a Jaime Pizarro o a Leonidas Vial si hubo algún acercamiento. Jamás. Utilizar excusas que no valen para deshacerse de uno es lo que a mí me dolió. Se lo aclaré a Aníbal cuando estábamos negociando la rescisión. Quería aclararle que no hubo en ningún caso ningún acercamiento ni ofrecimiento, ni que yo me haya ofrecido. Lo que sí hubo en su momento fue que quise ponerme a estudiar, porque sabía que tenía unos cuatro o cinco meses de estar parado y comencé a buscar cursos de gestión deportiva, porque es lo que quiero hacer en el futuro, pero no inmediatamente. Y nada que ver asociado, en ese momento, a una elección. Se inventaron cosas que no tenían sentido. Quería seguir jugando. Es más, no iba a cortar mi carrera deportiva por asumir una posición que no conozco y que todavía no estoy preparado para asumir. Quiero seguir jugando y disfrutando el fútbol, por eso me voy a Nacional de Paraguay. No quiero cortar mi carrera así porque sí, y menos metiéndome en una situación política en la que no tiene sentido para mí tomar partido. Quizás otros toman partido, pero yo jamás hablé ni salí a favor de este ni del otro. Y no tengo por qué hacerlo. Las decisiones políticas del club las toman entre ellos y nosotros las aceptamos tal cual”.

“DIOS ME SALVÓ Y ALGUNOS SE SIENTEN INCÓMODOS CON LA VERDAD QUE UNO PUEDA DECIR”

Un tema no menor en el camarín de Colo Colo es la religión. Hoy, de los “pesos pesados” que profesan el cristianismo sólo quedan Julio Barroso y Gonzalo Fierro, además de Luis Pedro Figueroa. Pero en su momento estuvieron también Emiliano Vecchio, Christian Vilches y el propio Justo Villar, conformando un grupo que terminó con el control de muchas decisiones del camarín.

“No estoy para juzgar eso. Sí sé que tomé una decisión en mi vida hace un tiempo y la decisión de seguir a Cristo hace que hayan situaciones encontradas en muchas partes, donde no se sienten cómodos o se sienten incómodos con las cosas que uno pueda mostrar o la verdad que uno pueda decir. Y no compartirla, puede causar incomodidad. Si es por eso, doy gracias a Dios porque él me salvó. No es que me voy a sentir incómodo o avergonzado por seguir a Cristo y a partir de ahí todo haya sido para mal. Al contrario, me muestra que mi decisión de seguir la verdad y de decir la verdad muchas veces incomoda, porque el mundo está así”, dijo al respecto Villar analizando si esto tuvo algo que ver con su salida.

Y también tuvo palabras para el manejo de Pablo Guede. “Cada uno es como es. En el fútbol nos encontramos distintas maneras de ser y distintas formas de cómo dirigir un equipo o de cómo entrenar. He pasado por entrenadores que a mí me parecieron de la forma correcta como lo hacían y otros de manera incorrecta, pero eso no quita que sean buenos entrenadores. Con Pablo teníamos una relación de que hablábamos en su tiempo, pero después cuando me lesiono se corta toda esa relación, porque él se ocupa del equipo y los lesionados estamos tratando de recuperarnos. Seguramente hay diferencias en lo que pensamos con respecto a algunas cosas. Él está en una posición donde es el entrenador y sabe perfectamente en el club donde está y lo que significan las decisiones que pueda tomar. Somos jugadores de fútbol y por ahí podemos tener opiniones diferentes, pero al fin y al cabo lo que buscamos es lo mejor para el club. No sé si él pudo influir o no en la decisión. Lo que sí, él sabía que tenía que traer a alguien por lo que había pasado en el último torneo. Lo que pasa es que con esta situación a veces siento que el culpable de haber perdido el campeonato fui yo. Jugué cinco partidos, ganamos cuatro y empatamos uno. Y al final terminé pagando yo”, reflexionó.

Finalmente, abordó el posible problema de Guede con Barroso. “Bueno, si es así, habrá que preguntárselo a él. Si las decisiones son a puerta cerrada y aún después de haber pasado todo no me entero, ni sé quién fue ni cómo fue, tampoco ya me interesa. Julio es un tipo frontal, que dice las cosas de frente. Si a alguno le molesta que digamos las cosas de frente, sin duda que se va a incomodar. No le quiero dar más vueltas a la situación, no tiene sentido”, concluyó.

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